El calendario escolar cántabro trae más deberes y exámenes y problemas de conciliación

  • El Consejo Escolar de Cantabria presenta la primera evaluación del nuevo calendario escolar que incluye una semana de vacaciones cada dos meses lectivos.
  • Las principales disfunciones detectadas: demasiados deberes, tareas y exámenes tras los recesos y pocas actividades alternativas para la conciliación familiar.
  • Pese a todo, la comunidad educativa sigue apostando por el nuevo calendario.
  • El resto de Comunidades Autónomas mira con atención el ejemplo cántabro.
  • Las vacaciones a la cántabra ¿benefician al alumno, al profesor o a los padres?
Mochilas en un centro escolar.
Mochilas en un centro escolar.
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Los alumnos cántabros empezaron el curso antes que el resto y terminarán lo más tarde posible (el 23 de junio). A cambio, descansaron una semana en noviembre y unos días en febrero. Este calendario escolar 'a la europea', que incluye una semana de receso cada 60 días lectivos, es pionero en España y su implantación acaba de ser evaluada por primera vez por la comunidad educativa. Alumnos, padres y profesores creen que el calendario necesita mejoras organizativas urgentes pero confían en que su correcta implantación contribuirá a mejorar el bienestar del alumnado.

El informe del Consejo Escolar de Cantabria sobre el nuevo modelo de calendario, presentado al público este miércoles, ha sido realizado por una comisión formada por representantes de sindicatos de profesores, de alumnos, AMPAS y otras instituciones educativas tras mantener  reuniones con directores de colegios, docentes, representantes de familias, alumnos y ayuntamientos.

Tal vez la mayor disfunción detectada en la implantación del nuevo calendario sea la dificultad que las familias han tenido para la conciliación durante los periodos no lectivos.

"Es el aspecto que más preocupación, interés, expectación e incertidumbre suscitó en las familias desde que se anunció el cambio" recuerda el informe. Y aunque la administración diseñó un programa de actividades fuera de los centros educativos para dar alternativa a los periodos de receso, las familias en su conjunto han expresado "su descontento". Denuncian que la información sobre las actividades les llegó tarde, que no funcionaron bien y que los recesos implican un mayor desembolso económico.

Algunas familias también refieren problemas para llevar a los niños a las actividades, por la horquilla horaria en las que se celebran, y se quejan de una desigual oferta entre las zonas urbanas y rurales.

Además de la conciliación, el nuevo calendario ha traído otras disfunciones como "la sobrecarga de deberes" del alumnado durante los recesos vacacionales, con la consiguiente "desnaturalización del sentido que estos tienen atribuido", describe el informe. No en vano, el cambio se fundamentó en la idea de que un reparto racional de descansos lectivos favorece "la salud y el bienestar físico y emocional del alumnado".

Además de la sobrecarga de deberes y de las dificultades de conciliación, la comisión del Consejo Escolar ha detectado un "excesivo incremento del número de exámenes a que se ha visto sometidos el alumnado". Este hecho lo han constatado tanto los alumnos como las familias.

El hecho de que los exámenes se hayan concentrado alrededor de los periodos de descanso, tanto antes, como después de los mismos, ha hecho que el alumnado perciba "saturación" y "gran dificultad para hacer frente a ellos", sobre todo en la etapa de Educación Secundaria.

Con la introducción de nuevos recesos vacacionales, el sistema educativo cántabro también saltó de tres a cinco evaluaciones. Aunque esta decisión ha supuesto más trabajo para los alumnos que tienen que estudiar más exámenes y los profesores, en tiempo para  prepararlos y corregirlos, las familias valoran positivamente un sistema que "posibilita una mejora en la forma y frecuencia de la comunicación entre las familias y el centro educativo".

Esta primera evaluación del calendario cántabro ve margen de mejora en la colocación de las fechas de inicio y final de curso. Quieren empezar todavía antes en septiembre y acabar más tarde en junio. Porque su principal queja se refiere a "el largo verano" que perjudica "en general, pero todavía más al alumnado de familias en desventaja social, económica y cultural".

La comunidad educativa cántabra pide en su informe que la introducción del nuevo calendario sea percibida "como una oportunidad para dar respuesta a los retos pedagógicos y educativos del siglo XXI". De ahí que la comisión del Consejo Escolar proponga que se abran procesos de reflexión "que conduzcan a modelos pedagógicos menos lineales en la manera de abordar el currículum, con más protagonismo del trabajo colaborativo y de propuestas más creativas y menos rutinarias".

Y mientras tanto, el resto de Comunidades Autónomas sigue con atención el paso dado por Cantabria, antes de decidir si lo imita. Aunque ya algunas regiones, como Madrid, ya han lo han descartado, incluso antes de conocer los detalles de su aplicación. Hace un mes que el consejero de Educación, Juventud y Deporte de la Comunidad de Madrid, Rafael van Grieken, rechazó implantar un calendario escolar con vacaciones cada dos meses por considerar que no es positivo para la conciliación familiar.

"Quizás en Cantabria lo puedan hacer, pero en Madrid no es voluntad de las familias", justificó el consejero. En estos momentos la Comunidad de Madrid trabaja con los sindicatos en "una opción intermedia" que incluya "también una ruptura de algunos trimestres largos".

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