Vigilados por la tecnología
Los aparatos conectados permiten el registro de las actividades del internauta. PEDRO PERLES

El boom tecnológico de los últimos años ha introducido en nuestra vida diaria herramientas que, además de hacernos la vida más fácil, nos vigilan. Cuando navegamos en internet con nuestro ordenador o teléfono móvil, multitud de programas se dedican a rastrear y registrar sin descanso nuestros movimientos y la información que volcamos.

"Puedes dejar información en internet de dos formas. Voluntaria, con tu perfil, edad, estado civil o estudios; y con tu comportamiento, si estás buscando un vuelo para irte de vacaciones o si necesitas un crédito para comprar un coche", explica Daniel Domínguez, socio de operaciones de la consultora Cognodata.

El principal objetivo es comercial. Si visitas una página web de viajes en el móvil, es probable que veas anuncios sobre tarifas de vuelos en el ordenador de la oficina. La idea es "obtener perfiles de audiencias más potentes y segmentados que en el mercado se pueden vender más caros", afirma Domínguez.

Para ello, las empresas desarrollan varias herramientas que se incorporan en las páginas y aplicaciones que visitan los usuarios. "Llegan a ver en qué puntos se ha parado más el ratón o si han hecho scroll", explica el experto.

Hay una idea arraigada de que cualquier uso de datos es malo

La tecnología más común es la conocida cookie, un archivo que registra el contenido al que se accede. "Lo que buscamos es que el anuncio sea relevante para el usuario. Quienes no quieran tener publicidad más dirigida hacia su perfil, pueden decidirlo a través de Mi Cuenta", señala Esperanza Ibañez, Manager de Políticas Públicas de Google.

Además de para fines publicitarios, Google utiliza los datos para que sus servicios sean más útiles al usuario. Por ejemplo, para afinar las búsquedas en el buscador, recomendar vídeos en YouTube o mejorar el traductor. "Hay una idea arraigada de que cualquier uso de datos es malo. El desarrollo de hoy se basa en el tratamiento de datos, cualquier empresa con presencia digital está haciendo uso de datos", afirma Ibañez.

"Es un tema imparable"

Sin embargo, hay una preocupación creciente por estas prácticas entre la ciudadanía. Tres de cada cuatro españoles está muy o bastante preocupado por la protección de los datos personales, refleja un barómetro del CIS.

"El universo de George Orwell es extraordinariamente contemporáneo. Es moderno en cuanto al riesgo de la utilización de nuestros datos personales por los Estados y respecto de la falta de responsabilidad individual cuando tomamos decisiones", señala Cecilia Álvarez, presidenta de la Asociación Profesional Española de Privacidad (APEP).

Activistas y asociaciones reclaman una actualización de la normativa, un tema que se complica con la presencia de compañías internacionales. "Las primeras normas que protegen el uso de los datos personales, privados o no, no tenían en mente el impacto de una tecnología que permite una gran acumulación de datos personales por parte de los Estados así como el peligro de la deshumanización de las decisiones", explica Álvarez.

Son los propios usuarios quienes deben ser responsables

Además de destacar el papel del sector privado y las administraciones, la presidenta reclama más concienciación de los ciudadanos. "Son los propios usuarios quienes deben ser responsables sobre cómo, con quién y para qué facilitan sus datos personales y hábitos digitales", señala.

Los expertos apuntan a que el big data es una tendencia al alza, por lo que se vuelve más necesario una reflexión conjunta. "Es un tema imparable, la tendencia es que cada aparato que salga al mercado lleve su propia conexión a internet. Ya no es solo lo que hagas en internet, si no lo que hagas por la calle, en una tienda o en tu coche", indica Domínguez.