Rafael - Portrait of a youth (self-portrait?), c. 1500–1
Dibujo de un joven que podría ser un autorretrato de Rafael © Ashmolean Museum, University of Oxford

Uno de los grandes disyuntivas de la historia del arte es la rivalidad entre los renacentistas Miguel Ángel (1475-1564) y Rafael (1483-1520). Aunque el gusto personal es el filtro más concluyente, suele tomarse como canónica y definitiva la opinión del pintor y académico inglés Joshua Reynolds, quien en una de las conferencias de Discursos, se decanta por el segundo.

"La excelencia de este hombre extraordinario radica en el decoro, belleza y majestad de sus personajes, la juiciosa organización de su composición, la corrección del dibujo, la pureza de gusto y la talentosa adaptación de contribuciones ajenas a sus propios objetivos", escribe Reynolds.

Para el crítico inglés nadie superó a Rafael "en saber unir la propia observación de la naturaleza, la energía de Miguel Ángel y la belleza y simplicidad del arte antiguo. Por tanto, a la pregunta de quién debería ostentar el primer puesto, Rafael o Miguel Ángel, debería contestarse, que si fuese a concederse a quien posee cualidades en el arte superiores a cualquier otro, no hay duda de que Rafael es el primero".

Una opinión similar —Miguel Ángel como genio loco de la excentricidad y Rafael como maestro de la belleza, la dignidad, la mesura y la composición perfecta— ha sido centenares de veces repetida desde hace siglos. Ambos artistas, que vivieron casi en la misma época, se admiraron y envidiaron. Hasta hoy sigue sin estar clara hasta qué punto se copiaron uno al otro en las bóvedas vaticanas de la Capilla Sixtina y del Palacio Apostólico, las obras más bellas del Renacimiento.

Simple, grave

La simple, grave y majestuosa dignidad de Rafael queda a la vista este verano en una de las más interesantes exposiciones de la temporada: Raphael: the Drawings (Rafael: los dibujos), del uno de junio al 3 de septiembre en el Ashmolean, el museo de Arte y Arqueología de la Universidad de Oxford. La pinacoteca ha logrado reunir 120 piezas —medio centenar de su colección propia, la más surtida del mundo en obras sobre papel del pintor italiano—.

Las 50 piezas que tiene Oxford se unen a las 25 que están en Viena Otras veinticinco obras son un préstamo del Museo Albertina de Viena, que exhibirá la muestra tras el Ashmolean. Los dibujos restantes provienen de colecciones privadas y públicas internacionales e incluyen piezas tan notables como laCabeza de una musa, un boceto que Rafael pintó cuando preparaba los frescos vaticanos, y que en 2009 se convirtió en el dibujo más caro en ser subastado hasta entonces (34 millones de euros).

'Una vez en la vida'

Para el director del museo de Oxford, Xa Sturgis, la exposición tiene la condición de "una vez en la vida" y solo es comparable, entre las de las últimas décadas, con la organizada en 1983 Museo Británico. Los visitantes, añade el responsable de la pinacoteca, tendrán la oportunidad de "experimentar visual y emotivamente el genio de Rafael".

Una búsqueda intensiva de la perfección Las obras proceden de la breve pero intensa carrera de Rafael, desde los inicios en la natal Umbría hasta el apogeo en Roma y la muerte a los 37 años. La exposición pretende aprovechar la inmediatez y expresividad de los dibujos del artista para mostrar su "búsqueda intensiva" de la perfección, como queda claro en los estudios para la Madonna de Francisco I, donde la expresividad del dibujo, de tiza terrosa y trazo convincente, supera el resultado final de la pintura.

Supervisor de arqueología

En su momento de mayor fama, cuando no sólo se convirtió en arquitecto papal, sino también en supervisor de excavaciones arqueológicas, Rafael utilizó el dibujo como modo de exploración y testimonio. En la muestra se pueden ver piezas de gran refinamiento que fueron regaladas a figuras de prestigio, entre ellos el artista Alberto Durero.

Otro boceto destacado es el Estudio de las cabezas y manos de dos Apóstoles, donde es patente la "elocuencia muda" y el "habla visible" que los artistas renacentistas aspiraban a lograr en competencia con poetas y oradores.

Poder expresivo con cualidades táctiles y gestuales Para Catherine Whistler, responsable de la exposición, las obras que se presentan en Oxford permiten apreciar como Rafael ponía a trabajar "las manos y la mente en sintonía" cuando dibujaba con un "poder expresivo" rebosante de "cualidades táctiles y gestuales". Si fuese necesario reducir a una sola palabra el estilo del maestro Whistler propone la de "elocuencia".