Louise Lawler transforma el arte en material de mercadillo

  • La artista de Nueva York expone por primera vez en el MoMA.
  • Desde los años setenta practica una descontextualización del arte, tomando como 'préstamo' obras de otros y adaptándolas a los espacios de exhibición.
  • Aplica 'ajustes' o 'arreglos' para que los cuadros o fotos, al ser manipulados, estirados o alargados, sirvan como recordatorio de la fragilidad final del arte.
Louise Lawler hace fotos de obras de otros artistas y las adapta a sus necesidades
Louise Lawler hace fotos de obras de otros artistas y las adapta a sus necesidades
Courtesy the artist and Metro Pictures. © 2017 Louise Lawler

Para Louise Lawler (Nueva York, 1947) es saludable recordar que el arte cumple la misma función ornamental o decorativa que las figurillas, con frecuencia de discutible gusto, que se colocan sobre repisas o dentro de vitrinas. Por mucha teoría y declaración de intenciones que le echen los creadores, el arte llega a ser poco más que un bric-à-brac, una selección de objetos que proceden de mercadillos y responden a la necesidad de llenar un hueco.

La artista neoyorquina, que expone por primera vez en solitario en el MoMA, suele decir que lo suyo es el "adjust to fit", en inglés la aplicación de ajustes o arreglos para que algo, prenda o cosa, cumpla su función, siente bien y no desentone. Para ser consecuente con la idea, toma en préstamo obras de otros, pinturas, fotos o ilustraciones, y las manipula para que se adapten a las espacios de exhibición.

El lema de la exposición,Louise Lawler: WHY PICTURES NOW (Louise Lawler: ¿POR QUÉ FOTOS AHORA?), implica una segunda pregunta tácita: ¿Y POR QUÉ NO?. Hasta el 30 de julio, la muestra presenta una antología selectiva del trabajo desde los años setenta de esta apropiacionista que se aplica con rigor a la manipulación —estiramiento, doblado, deformación...—  de las obras de otros para que sirvan como recordatorio de la fragilidad final del arte y su carácter de banalidad: finalmente, decorará una pared.

Lawler formó parte de la llamada The Pictures Generation, título de una exposición en el MET en 1977 a partir de la cual se gestó un grupo de dos docenas de artistas con inquietudes y lenguaje comunes, basados primordialmente en la apropiación de material ajeno con afán transformador. Como entonces, la artista pretende desafiar la política museística tradicional y el modelo lineal de progresión artística.

'Calidad colaborativa'

El estilo de la creadora está basado en tomar fotografías de las obras de otros artistas exhibidas en casas de coleccionistas, museos, galerías y casas de subastas para cuestionar el valor, el significado y el uso del arte. Subrayando la "calidad colaborativa" de la práctica de Lawler, lo que se ve primero en sus cuadros, tanto entonces como ahora, son las obras de otros artistas.

Un aspecto intrigante de la práctica de Lawler es su terquedad en "presentar continuamente, replantear o reestructurar su trabajo en el presente", una estrategia, que, según explican desde el museo, la artista "vuelve a revisar sus propios cuadros" de modo circular, "transfiriéndolos a diferentes formatos, desde fotografías a pisapapeles".

'Pueden tener más de una vida'

En algunos casos elimina el color y el detalle de los originales para transformar la obra resultante en lo que llama "fantasmas". Desea sugerir que las imágenes "pueden tener más de una vida" y deben ser contempladas teniendo en cuenta la intención y la relación con el lugar, que pueden interferir en el significado de la obra.

En un momento en que el tema de la verdad y la falsa noticia está en la vanguardia del discurso político de los EE UU, la artista ajustó sus imágenes para añadir un efecto retorcido a ciertas obras, distorsionándolas como reacción al concepto de los "hechos alternativos" citado por Donald Trump.

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