Accidente
Homenaje a las víctimas del accidente laboral de Burgos. ICAL
El juzgado penal número tres de Burgos ha condenado a los encargados de obra a la pena de un año y seis meses de prisión por la muerte en accidente laboral de diez trabajadores de Construcciones Arranz Acinas, ocurrido en Burgos en 2005.

La sentencia, hecha pública este miércoles, es consecuencia del acuerdo entre las partes.

Según el escrito de conformidad, los hechos son constitutivos de diez delitos de homicidio por imprudencia grave y dos delitos de lesiones por imprudencia grave.

Una gran bola de fuego y gases a temperaturas superiores a 700 grados alcanzó a los trabajadores que se encontraban al fondo o en el centro del local y abrasó el techo de poliuretano"

También recoge el fallo el acuerdo de indemnizaciones que cobrarán las familias de las diez víctimas mortales y los dos heridos graves y que ascienden a un total cercano a los 4.570.000 euros.

Oscilan entre los 898.292 euros para una de las familias, y los 136.644 para otras de las víctimas del accidente.

Los hechos se produjeron el 13 de enero de 2005 cuando uno de los trabajadores que estaban en un local de la calle Sauce manipulaba una garrafa de combustible que, según la sentencia, "repentinamente se incendió -por motivos que no han sido totalmente esclarecidos-, transmitiéndose las llamas a sus ropas que comenzaron a arder".

"El trabajador, sorprendido y asustado, arrojó la garrafa al suelo y le propinó un puntapié para intentar sacarla del recinto sin conseguirlo porque ésta rebotó en un reborde situado en la puerta de entrada, razón por la cual se derramó parte de su contenido y en un breve instante deflagró", se señala en la sentencia.

La empresa constructora pagó todos los gastos de entierro a las víctimas y satisfizo a las familias varias nóminas de salarios hasta que llegaron las pensiones.

El fallo relata que "una gran bola de fuego y gases a temperaturas superiores a 700 grados alcanzó a los trabajadores que se encontraban al fondo o en el centro del local y abrasó el techo de poliuretano".

La sentencia hace especial referencia a que la empresa constructora pagó todos los gastos de entierro y funeral a las víctimas, satisfizo a las familias varias nóminas de salarios gratuitamente para afrontar los gastos hasta que causaran la pensión pertinente y creó una Fundación para ayudar a la atención y asistencia de los accidentados y sus familiares.