Klaus Barbie (544x120)
El criminal nazi Klaus Barbie, durante su juicio en Francia. ARCHIVO

El realizador de El último rey de Escocia, Kevin McDonald, regresa a sus orígenes como documentalista con My Enemy's Enemy (El enemigo de mis enemigos), en el que retrata la figura del criminal nazi Klaus Barbie centrándose en la protección que le ofrecieron los servicios secretos de Estados Unidos.

Tras la II Guerra Mundial, Barbie fue utilizado como espía por EE UU
La película, estrenada hoy en Francia, narra lo que algunos críticos han llamado "las tres vidas" de Barbie, conocido como el "carnicero de Lyon". Tras la época nazi, Barbie fue utilizado con fines de espionaje por Estados Unidos, país que posteriormente le ayudaría a instalarse en Bolivia.


El documental, que no aporta revelaciones significativas sobre su biografía, pasa rápidamente por los años como responsable de la Gestapo en Lyon, que le valieron en 1987 -cuatro años antes de su muerte en prisión- una condena a cadena perpetua en Francia por crímenes contra la humanidad.

Al estimar que otros estudios ya han tratado ese periodo de su vida, McDonald se centra en cómo después de la Segunda Guerra Mundial fue contratado por los servicios del contraespionaje de Estados Unidos (CIC), para los que trabajó en Alemania de 1947 a 1951, año en el que se trasladó en Bolivia ante la amenaza de su extradición a Francia, donde se le buscaba para ser juzgado.

El director se centró en la posguerra, y cómo antiguos fascistas fueron cómplices en el anticomunismo

"La parte que más me interesaba era la del mundo desesperado de la posguerra, cuando los antiguos enemigos fascistas se veían transformados en aliados contra el comunismo", explica Macdonald, que estuvo a punto de titular su película Cómo ganaron la guerra los fascistas.

En Bolivia, donde Barbie se hizo llamar Altman -como el rabino de su pueblo natal-, el antiguo nazi estuvo al frente de una serrería en La Paz, antes de comerciar con quinina y establecer relaciones con los militares del país andino.

Apoyado por el general Barrientos, el antiguo responsable de la Gestapo y antiguo colaborador de los servicios secretos estadounidenses creó una compañía marítima, que sirvió para traficar con armas y participar en la llegada al poder en Bolivia del general Hugo Banzer en 1971.

La situación cambió en 1982, con la llegada de la izquierda al Gobierno: Barbie fue expulsado y extraditado a Francia, donde fue juzgado en un proceso histórico en el que negó todos los cargos y se limitó a declarar.

Su único testimonio registrado en este documental, pronunciado antes de ser condenado por, entre otras cosas, enviar a los campos de exterminio a 44 niños judíos, fue reconocer que había "combatido con dureza a la Resistencia", algo que justificaba en que entonces "era la guerra".