Palomas.
Palomas apostadas en una barandilla. FROG17 / WIKIPEDIA

El juez ha condenado a dos hombres a 10 meses de prisión cada uno por los delitos de maltrato a animales domésticos, de caza con veneno y contra la fauna protegida en grado de tentativa.

Los hechos que se imputaban a los dos acusados fueron admitidos por ellos mismos durante el juicio oral, que comportó una rebaja considerable en las peticiones de pena de la fiscalía. Ocurrió después de que quedara acreditado que habían utilizado palomas vivas impregnadas con un veneno conocido como 'pólvora negra', prohibido en la Unión Europea, para eliminar aves de rapiña y facilitar la cría de palomas.

El 20 de noviembre de 2014 los Mossos d'Esquadra se dirigieron a una finca de Lliçà d'Amunt (Vallès Oriental) donde había una paloma atada con una cuerda de unos 50 centímetros a una escalera de madera de un metro de altura. La paloma tenía una sustancia pegajosa en la parte de arriba del cuello y una cápsula de color amarillo atad con esparadrapo a la pata derecha. También había un bebedor y un vaso amb pienso.

A unos 10 metros había una jaula de color verde colgada en un pino con dos palomas más que también llevaban cápsulas de las mismas características.

La investigación permitió comprobar que tanto la sustancia impregnada en la primera paloma como la que había dentro de las cápsulas era un veneno conocido como 'pólvora negra', prohibido por la Unión Europea, mortal para las aves de rapiña y peligroso también para los mamíferos y para las personas.

La zona donde se encontraban las palomas es habitual de alimentación de diferentes aves de rapiña como el aguilucho o el águila colipinta, que tiene la máxima protección legal, y que tiene como presa principal a las palomas. Así pues, parecía que alguien utilizaba cebos vivos para envenenar a las aves de rapiña.

Dispositivo de vigilancia

Ante esta situación, los Mossos iniciaron un dispositivo de vigilancia que comenzó en diciembre de 2014 y acabó en marzo de 2015. En este plazo se identificaron los dos acusados, que serían los encargados del mantenimiento de los señuelos con el veneno. También se descubrió que eran aficionados a la columbicultura, por lo que se consideró que querían eliminar aves de rapiña para facilitar la cría de las palomas.

La práctica habría conseguido su objetivo al menos en dos ocasiones. El 2 de mayo de 2015 un vecino de la zona descubrió cerca dos ejemplares muertos de azor. Cuando los Mossos acudieron, solamente se encontraron a uno, y se comprobó que había muerto envenenado.

Todos estos hechos fueron admitidos en el juicio oral por parte de los dos acusados, por lo que el juez les ha condenado a 10 meses de prisión a cada uno de ellos por los tres delitos.

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