Hace un año salió a la luz que Larry Page, cofundador de Google, había invertido en secreto más de 100 millones de dólares de su propia fortuna en un proyecto para crear el primer coche volador. El proyecto estaba en mano de dos compañías, Zee.Aero y Kitty Hawk, que ya había realizado varios prototipos.

Ahora, este nuevo vehículo ya ha visto la luz, se llama Kitty Hawk Flyer y no es exactamente lo que muchos imaginaban como coche volador. En realidad se trata más bien de un hidrodron grande, un dron con capacidad para una persona que se desliza sobre el agua y funciona con energía eléctrica, algo así como un hidroavión pequeño para que no se necesitará licencia de piloto.

Los responsables de Kitty Hawk ya han publicado el primer vídeo que muestra el funcionamiento de esta peculiar aeronave, que verá la luz a finales de 2017, aunque aún no se sabe a qué precio. Además, no está previsto distribuirlo fuera de Estados Unidos.

"Me encanta la idea de poder salir a mi patio trasero y entrar en mi coche volador. Odio la idea de que mi vecino de al lado tenga uno", bromea Brad Templeton, un empresario de Silicon Valley que ha servido como consultor en el proyecto de autoconducción de Google.