'El Resplandor' y el final alternativo que Kubrick destruyó

  • Kubrick rodó un final alternativo que, tras rechazarlo, lo destruyó.
  • El guion y algunas fotografías de la escena eliminada han sido publicadas en internet.
  • La escena transcurre en un hospital en el que se encuentran ingresados Wendy y su hijo.
Kubrick conversa con el actor Jack Nicholson durante el rodaje de El Resplandor.
Kubrick conversa con el actor Jack Nicholson durante el rodaje de El Resplandor.
Cinemateca Francesa

El Resplandor es una de las películas de terror más icónicas de la historia. Calificada como obra maestra, el filme dirigido por Stanley Kubrick se estrenó en Nueva York en 1980.

El final de la cinta siempre ha estado rodeado de polémica y controversia: un profundo zoom sobre una fotografía en blanco y negro en la que se ve a Jack Torrance (Nicholson) en una fiesta en el Hotel Overlook, pero mucho tiempo atrás, en 1921.

Hace unos días salieron a la luz nuevas informaciones acerca del final de la película. Kubrick rodó un final alternativo que posteriormente acabó por destruir, algo que acostumbraba a hacer con todo el material del que finalmente rehusaba.

Unicamente los críticos que pudieron acceder al pase de prensa previo al estreno tuvieron la insólita oportunidad de ver la corta y extraña escena que, después, no se incluyó en el montaje definitivo.

En la eliminada escena final, cuyo guion y algunas fotografías se conservan en internet, Ullman, el gerente del Hotel Overlook, acude a visitar a Danny (el niño) y a Wendy (su madre), que se encuentran hospitalizados tras los extraños sucesos que vivieron en el hotel junto a un demente Jack Torrance, el padre da la familia.

Ullman le explica a Wendy que han investigado el hotel y la policía no ha hallado nada extraño ni sobrenatural ni tampoco ha encontrado rastro del cuerpo congelado de Jack.

Después, el gerente invita a Wendy y a su hijo a que vayan a pasar con él unos días a su casa de Los Ángeles. Acto seguido se marcha pero, antes de irse definitivamente, le lanza a Danny la pelota de tenis amarilla que, días antes, en el hotel, se había movido por el pasillo de forma sobrenatural.

"Oh, Danny, se me olvidaba darte esto"— dice Ullman lanzándole la bola—. "Te veo mañana". Ullman se va y el plano se detiene fijamente sobre la mirada del niño.

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