Mónica Cervera «Para bien o para mal, el tamaño importa»

Ahora es un travesti y tiene como objetivo cambiarse de sexo. Así es su papel en la última cinta de Ramón Salazar, ‘20 centímetros’, un musical que se estrena mañana.
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¿Alguna vez soñó con cambiar de sexo?

No, nunca. Pero sí tengo algún lado masculino, muy dentro de mí, que a veces sale en actitudes. Trato de jugar con él y con el femenino.

¿Qué son para usted 20 centímetros?

La talla deseada por todas. Para bien o para mal, el tamaño importa.

¿Es exigente con los hombres?

Lo soy más conmigo misma como actriz y como persona.

¿Qué cosas se exige?

Busco paz, felicidad, salud y estabilidad… Bueno, a lo mejor si me veo estable, me vuelvo loca, no sé. ¡Ohhh!

Dicen que es muy descarada, y no me lo puedo creer...

Un poquito, lo justo para reírme. Me gusta quitar hierro a las cosas, pasar como por encima... Hay que tomarse la vida con sentido del humor.

¿Y cantar en las noches locas? Lo ha dicho Najwa Nimri.

Alguna ya he tenido, y de otras me gustaría olvidarme. Y cuando me pongo contenta hay veces que le quemo la oreja al que tengo al lado.

¿Cuál es su mundo imaginario?

Chica, pues el que queremos todos. Uno mucho más pacífico y en el que todos tuviéramos menos estrés. Pero en el fondo soy bastante realista, la imaginación la dejo para mis trabajos.

Pero tendrá paraísos imaginarios, ¿no?

Llenos de paz, amor y frutas del bosque. ¿A quién no le gustaría irse ahora mismo al Caribe, plantarse ahí un mes y tomar el sol?

Ahora llega el verano, ¿tiene planes?

Me gustaría irme a donde sea si me acompaña un amigo o una amiga.

¿Hay que ser guapa para ser una sex symbol?

No, lo que tienes que hacer es verte guapa. ¿Eso me lo has dicho porque me consideras sex symbol?

¿Se lo considera usted?

Soy sexy y no lo puedo evitar. Depende del hombre, es mi manera de seducir.

¿Y liga más con la fama?

Sí que ligas, se te acerca la gente. Me conocen por la calle, les gusta mi trabajo y eso es muy bonito.

¿Le pondría dos rombos a alguna cosa suya?

A mi impuntualidad y a mi inseguridad. Pero bueno, estoy elaborando...

¿... un personaje?

Sí, algo así.

¿Y sueña con un príncipe azul?

Eso no, pero sí soy muy romántica y soñadora. Es bonito soñar, pero despertarse también está de lujo.

En lo profesional...

Pasó de ser camarera y vender hamburguesas a los platós. Sus primeros trabajos fueron los cortometrajes Hongos y Octavia. Después rodó Piedras, con Ramón Salazar, y Crimen ferpecto, de Álex de la Iglesia; esta última le valió una nominación en los Goya 2005.

Bio

Nació en Sevilla en 1975, pero se crió en Málaga. Le gusta bailar, escuchar música, salir con los amigos e ir de compras. Su sobrina le contó 109 «lunarcitos» en el cuerpo. Y sólo hay una cosa que le dé corte: «Hacer el ridículo». Le gustaría ser madre.

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