El tradicional duelo de Las Cabezadas finalizará el domingo 30 de abril en tablas una vez más, después de que el Cabildo de San Isidoro y el Ayuntamiento de León discutan sobre si la ofrenda que el pueblo hace cada año, en forma de cirio de arroba hachones de cera es 'foro u oferta', obligatoria o voluntaria.

Fue en el año 1158 cuando una pertinaz sequía asolaba los campos del Reino de León, que en aquel momento se encontraba en su época de mayor esplendor. El pueblo, bajo el reinado de Fernando II, decidió sacar en procesión las reliquias de San Isidoro, al ver que las rogativas precedentes no habían dado resultado a la hora de solventar esa sequía.

El cortejo se dirigía hacia el monte de San Isidro y al llegar a Trobajo del Camino aparecieron nubes negras que descargaron lluvia con tanta fuerza que transformaron la tierra en barro y provocaron que las andas que portaban la urna con las reliquias se atollasen. Era imposible moverlas por mucho que lo intentaron los fornidos jóvenes que formaban parte de la procesión, pero tras tres días de oración y ayuna por parte de la reina doña Sancha, tía de Fernando II, y otras damas, cuatro niños de apenas diez años de edad lograron sacar las andas sin dificultad alguna.

Desde ese momento el pueblo de León acude a honrar a San Isidoro. El debate de las Cabezadas se centra en si esa visita a la Basílica se hace a iniciativa propia del Consistorio o si existe una obligación, que es la postura que mantiene el Cabildo de la Basílica.

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