Es la ruta más peligrosa y mortal. Sin embargo, miles de migrantes cruzan a diario por mar, en condiciones infrahumanas, la distancia que separa Libia e Italia. Al llegar el buen tiempo, además, el tránsito y la tragedia son "frenéticos". Como el pasado fin de semana: según las últimas cifras, más de 8.300 personas fueron rescatadas en unas 70 operaciones entre el viernes 14 y el domingo 16. Siete cuerpos se recuperaron del agua, entre ellos, el de una mujer embarazada. Al menos hay 20 muertos.

Este lunes, 2.750 de estos migrantes desembarcaron al fin en tres puertos de Sicilia; el sábado lo hicieron 330 niños en otros cuatro puntos costeros, incluida la isla de Lampedusa. El 90% iban solos. "Es necesario abordar los motivos que impulsan a los refugiados a huir y a jugarse la vida", explica a 20minutos Rosa Otero, portavoz de Acnur en España, que asevera que "es necesario poner fin" a esta situación.

Entre los supervivientes hay bebés, y mujeres y hombres con signos de tortura –quemaduras de cigarrillos,  latigazos o descargas eléctricas– infligida en la travesía por mafias, según la agencia."Salvar vidas en el mar debe continuar siendo una prioridad para todos", apunta Otero, "las operaciones de rescate son hoy más necesarias que nunca". Al margen de Frontex, la Agencia Europea de Fronteras y Costas, el papel de las ONG está siendo clave.

Tres son los caminos que los migrantes toman para llegar a Europa: oeste, este y central. Este último es, en términos tanto cuantitativos como cualitativos, el más complejo y duro, sobre todo tras el bloqueo en 2016 de la llamada ruta de los Balcanes, con el consiguiente cierre de fronteras, y el acuerdo firmado entre la UE y Turquía.

La trampa de ir a Italia

Ir a Italia es una trampa: entre el 1 de enero y el 12 de abril, según datos de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), 33.715 migrantes habían llegado  a Europa, 32.990 de ellos por mar, y 26.989 acabaron en el país alpino, un 23% más que en el mismo período de 2016. En el agua murieron 798; 734 solo en el Mediterráneo central. En los otros dos accesos al Viejo Continente, Grecia (este) ha recibido a 4.930 personas, 4.491 por mar, y España (oeste), a 5.000, 3.000 por mar, según Acnur.

El mes de abril es un punto de inflexión en el transcurso del año por la mejora de las condiciones meteorológicas. Así, los picos de llegadas por mar en 2016 se produjeron en septiembre (España, con 1.248) y octubre (Italia, con 27.384), según Naciones Unidas. Las llegadas a las islas griegas, por lo comentado antes, se desplomaron a partir de marzo; la media diaria de 2.175 en enero bajó a 54 en diciembre.

A pesar de todo, el país heleno recibió 176.906 migrantes en todo el año. A nuestro país llegaron en 2016 un total de 13.246 migrantes (8.162 por mar) y a Italia, 181.436, todos por mar. Hubo récord de muertes, con  5,098 fallecidos o desaparecidos. Y el 90% se dirigía a Italia. Este año, el ritmo hace temer lo peor. Si esto sigue así, dijo a Efe la portavoz de Acnur para el sur de Europa, Carlotta Sami, "el sistema de acogida italiano por sí solo no funcionará. Tiene una tolerancia de entre 180.000 o 200.000 personas", número que ha superado hace meses.

Nueve de cada diez refugiados y migrantes que alcanzaron Italia el año pasado –nigerianos y eritreos lideraron la lista– había partido de Libia. Bien en botes inflables, con 120 o 140 personas a bordo, bien en barcazas de madera con hasta 700 ocupantes. Muchas fueron foto de portada. El resto salió de Egipto, Argelia, Grecia, Túnez o Turquía. "Es necesario que se incrementen las vías legales de acceso para los más vulnerables, por ejemplo, con más plazas de reasentamiento, programas de admisión humanitaria, reunificación, etc.", añade Otero.

El papel esencial de las ONG

35 naves de autoridades portuarias y ONG y 11 mercantes participaron en los rescates del fin de semana. Frontex, que despliega una media mensual de 17 botes o patrulleros, 4 aviones y 2 helicópteros, se ocupó de 13 operaciones.

La Agencia insinuó hace poco que el trabajo de las ONG provocaba un "efecto llamada". MSF, por su parte, ha acusado a la UE de no ser "proactiva". En 2016, el 26% de todas las operaciones en el Mediterráneo fueron realizadas por ONG.