Sean Spicer
Sean Spicer, portavoz de la Casa Blanca. EFE

Sean Spicer, portavoz de la Casa Blanca, se disculpó este miércoles por haber asegurado que Adolf Hitler no utilizó armas químicas durante el exterminio del pueblo judío, como aseguró cuando intentó condenar el ataque con supuestas armas químicas al municipio sirio de Ján Shijún que EE UU ha atribuido a las tropas del presidente Bachar al Asad.

Hice erróneamente una referencia inadecuada e insensible al Holocausto"Hice erróneamente una referencia inadecuada e insensible al Holocausto, para lo cual no hay comparación ", dijo Spicer durante una entrevista concedida a la cadena CNN.

"Por eso me disculpo. Fue un error hacer eso. Mi objetivo de ahora en adelante es mantener el foco en Al Asad. Me di cuenta de que había cometido un error y no quería ser una distracción para la agenda del Presidente", subrayó.

El secretario de prensa de Trump había pedido a Rusia el martes que se preguntase si quería respaldar a un gobierno como el de Al Asad, que había usado armas químicas -según afirma Turquía, aliado de EE UU y contrario a Al Asad- contra su pueblo. "Tienes a alguien tan despreciable como Hitler. Ni siquiera él cayó tan bajo", concluyó Spicer.

Estas palabras provocaron un revuelo que le obligaron, incluso a telefonear al magnate judío Sheldon Adelson, donante de la campaña presidencial de Donald Trump, para dar explicaciones.

Rusia lo niega

Turquía, país aliado de EE UU, aseguró este martes que las autopsias y los análisis complementarios realizados a víctimas del ataque en Ján Shijún han confirmado la presencia de componentes compatibles con el uso de gas sarín.

"Se proponen colocar alguna clase de sustancias y culpar de su uso a las autoridades sirias", respondió el presidente ruso Vladimir Putin en una rueda de prensa, acusando a EE UU y a sus socios de buscar excusas para intervenir en contra de Bachar al Asad. El Kremlin ha argumentado que las tropas pro Al Asad bombardearon posiciones del frente Al Nusra (organización escindida de Al Qaeda) donde se almacenaban esas armas químicas, lo que justificaría la presencia de esos compuestos en los cuerpos de las víctimas.