Jorge Fernández Díaz
El exministro del Interior comparece en el Congreso para explicar el escándalo de las grabaciones con el exjefe de Antifraude. EFE

El exministro del Interior Jorge Fernández Díaz ha asegurado este miércoles que la difusión de las conversaciones con el exdirector de la Oficina Antifraude de Cataluña Daniel De Alfonso grabadas en su despacho fue una "auténtica conspiración" política. "Fue un intento claro de alterar la voluntad popular" en las elecciones del 26 de junio del año pasado y por eso las grabaciones se difundieron en plena campaña electoral, ha subrayado en su comparecencia ante la comisión del Congreso que investiga el supuesto uso partidista de los medios de Interior para perseguir a políticos soberanistas.

Y ha sido tajante al señalar que quien las grabó o difundió, lo hizo "con evidente intención de perjudicarme a mí como político y al partido al que yo representaba como cabeza de lista por Barcelona", a la vez que ha lamentado que vaya a sentar un precedente que se persiga a las víctimas y no a los autores materiales e intelectuales. Sobre esos autores, Fernández Díaz ha apuntado que "tiene idea" de quién pudo ser, pero que no acudía a la comisión a dar opiniones, tras lo cual ha explicado que diferencia "tres actos" en lo sucedido: la grabación, la custodia y la difusión.

Unas grabaciones, que ha calificado de "ilícitas", de unas conversaciones "privadas", y cuya filtración para alterar los resultados de unas elecciones generales son "la única y verdadera conspiración". El extitular de Interior ha explicado que tuvo dos únicos encuentros en su despacho con De Alfonso, el 2 y el 16 de octubre de 2014 y fue en "en plena campaña electoral", veinte meses después de esas citas, cuando se fueron transmitiendo fragmentos "descontextualizados" de las conversaciones mantenidas.

Unos encuentros que, ha insistido en varias ocasiones, él no pidió, sino que le fueron propuestos por el exdirector adjunto operativo de la Policía Eugenio Pino, al que ha rebatido que en su despacho se grabara "todo", tal y como el exmando policial afirmó en una entrevista. Al inicio de su intervención ha agradecido a los diputados su "compresión" por la situación personal que está atravesando y, aunque hubiera deseado que no se creara la comisión, también hubiera querido no haber tenido ningún obstáculo (en alusión a su enfermedad) para haber acudido antes.

Daniel de Alfonso: "No he grabado esas conversaciones"

Daniel de Alfonso, por su parte, ha dejado claro en la comparecencia que no reconoce "ni el contenido ni el valor legal" de las grabaciones difundidas sobre sus dos conversaciones con el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, que además no ha escuchado "por higiene y salud mental".

"Cuanto menos esas grabaciones fueron ilegales", ha asegurado en su primera intervención ante la comisión de investigación sobre el supuesto uso político que hizo Fernández Díaz de los medios de Interior contra dirigentes catalanes independentistas.

De Alfonso ha subrayado que él no tiene conocimiento más que de algunos fragmentos "manipulados" que fueron grabados "por no se sabe quién y difundidas por no se sabe quién", tras lo cual ha apostillado: "Yo no he grabado esas conversaciones, no las he custodiado ni las he difundido".

Una vez ha dejado claro que comparecía de forma voluntaria porque no tenía "nada que esconder", De Alfonso ha insistido en la ilegalidad de esa grabación, como llegó a recordarle al Parlament de Catalunya, y ha advertido que solo contestaría a los diputados sobre los fragmentos que escuchó en la radio u otros medios.

De Alfonso, que intuye que se grabó desde dentro y que el ministro tampoco sabía que le estaban grabando porque, de lo contrario, no hubiera hablado de esa forma tan coloquial. Ha expresado sus dudas de que hayan sido difundidas desde dentro del Ministerio y, en cualquier caso, la persona que las custodiaba habría sido la que cometió el delito de filtrarlas. Igualmente, ha dicho desconocer la existencia de una policía contra Cataluña, porque "nadie" le ha hablado en esos términos y si alguien lo hubiera hecho, no lo permitiría.

"No me he casado en política con nadie". "No soy independentista, amo a Cataluña, amo a su gente y quiero a su gente porque ha sido mi hogar durante 25 años", ha enfatizado De Alfonso. Y en su insistencia de que desconoce quién grabó aunque "puedo tener mis ideas", De Alfonso ha explicado que el perjudicado precisamente por la difusión ha sido él, ya que fue cesado, recibió "amenazas" e "insultos", le "escupieron" en la calle y sus bienes sufrieron actos vandálicos.

Además, de haberse tenido que separar de su familia para irse a otro destino. Por eso, cree que nadie "en su sano juicio" puede pensar que haya sido él quien grabó y difundió la conversación. "A mí ya me han matado una vez, pero no me voy a dejar matar más", ha recalcado De Alfonso después de arremeter contra la periodista del diario digital que difundió las grabaciones. Ha reconocido que en los retazos de la conversación que ha escuchado tanto él como Fernández Díaz utilizaron un tono poco adecuado, pero "cuando se conversa en la creencia de que no hay nadie más, se hace de manera coloquial".

No ha dudado en reiterar que las grabaciones de las conversaciones están "manipuladas" porque, además, han sido "tratadas por muchas personas". "Han pasado por demasiadas manos, por las de quien las grabó, las custodió, las difundió y las publicó". De Alfonso ha sido tajante: "no me ofrecen ninguna garantía", a la vez que se ha mostrado convencido de que su figura resultaba incómoda para muchos, que tenían el ánimo de atacar a la persona que "más hacía por erradicar la corrupción" y "eso es lo que creo que estaba sucediendo".