Según los datos facilitados por el TSJCyL, se prohíbe al condenado acercarse a sus nietos a menos de 500 metros así como a comunicar con ellos por cualquier medio por un periodo de costas.

Los hechos se remontan a marzo de 2012, cuando el ahora acusado pidió a su nieta que le acompañase al trastero de su casa de Segovia con la excusa de que tenía "una sorpresa" para ella y allí le pidió que le tocase sus partes íntimas tras bajarse los pantalones. Esta actuación se repitió dos veces más en verano en la casa que los abuelos poseen en la localidad zamorana de Villalazán.

Después de cada uno de los hecho el acusado le decía a su nieta que era "un secreto" y que no se lo dijese a nadie.

En 2013, durante un viaje de los padres, el abuelo pidió a la

nieta dar un paso y que le acompañase a la furgoneta que tenía un juguete paa ella. Allí, el acusado pidió a la niña, que estaba en la parte trasera del vehículo, que se bajase los pantalones, momento en el que aprovechó para chupar a la pequeña sus partes íntimas. Posteriormente, en la parte delantera del coche pidió a la niña que se bajara los pantalones y aprovechó para rozarle con sus partes. Igual que en casos anteriores pidió a su

nieta que

no dijera nada.

En primavera de 2014, los niños se encontraban en casa de sus abuelos y el acusado aprovecho para pedir a su nieto, de cinco años, que fuese con él hasta su habitación para darle unos cromos, y allí le pidió al niño que se bajase los pantalones y calzoncillos, tras lo que chupó las partes íntimas del menor.

Los hechos anteriores no se volvieron a repetir al ser detectados por los padres de los niños.

En el juicio oral, las evaluaciones forenses consideraron creíbles los testimonios de la niña y se considera que los pequeños no faltaron a la verdad, además de que

se presentó como prueba una sms que el acusado envió a su yerno y padres de los niños cuya lectura, de una forma objetiva, sólo permite concluir que por el acusado se estaba admitiendo su culpa.

En el fallo, se condena a R.A.R. a una pena de cinco años y seis meses de prisión por un delito continuado de abuso sexual sobre su nieta, y a cuatro años de cárcel por el mismo delito cometido sobre su nieto.

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