Aunque durante un tiempo fue conocido como "el novio de Chenoa" y la gran fama no le llegó hasta su papel en El príncipe, lo cierto es que el madrileño Álex González ya tiene una larga carrera a sus espaldas, con participación en series y películas tan conocidas como Un paso adelante, Motivos personales, Los Serrano, Alacrán enamorado y X-Men: Primera generación.

Ahora, el guapo actor protagoniza, junto a Clara Lago, Órbita 9, un thriller romántico futurista que relata cómo la misión espacial de Helena cambia de forma radical cuando se cruza con Álex. Risueño y cercano, con una actitud muy alejada de la que suelen tener sus personajes, González ha charlado con 20minutos sobre lo mucho que ha disfrutado con esta coproducción hispano-colombiana.

Lo primero que llama la atención de Órbita 9 es ver ciencia ficción en español.
Lo que pasa es que el título despista pero, para no engañar al público, tengo que decir que yo creo que no es de ciencia ficción. Parece que lo es pero en seguida te das cuenta de que –por decirlo de alguna forma un poco general, sin destripar nada– se trata de un futuro muy cercano que bien podría ser el presente, y a los 20 minutos de película te das cuenta de que el género no es exactamente ese.

Aunque intente mantener el secreto, el tráiler ya lo ha revelado. De hecho, ¿no cree que hoy se cuenta demasiado sobre las películas antes de que se estrenen?
Como espectador estoy absolutamente de acuerdo. Muchas veces no quiero ni ver los tráilers. Con el de Órbita 9 me pasó. Lo vi y pensé "pero si ya han contado la película". Pero bueno, el responsable es el departamento de marketing, y si lo ha hecho así será por algo. Pero sí, creo que a veces nos cuentan demasiado.

Algo de ciencia ficción sí hay en la película, ¿no le gusta el género?
La verdad es que no me suelen llamar mucho la atención las películas de ciencia ficción. Sí ha habido algunas que me han gustado mucho, como la última de Star Wars. Pero de Órbita 9 con lo que me quedo yo es con la parte romántica, el thriller romántico, porque es una historia de amor muy original y, al ser también un thriller, te mantiene enganchado. No es una historia de amor empalagosa sino que te mantiene siempre alerta y con esta cosa efervescente de qué pasará.

Yo siempre pensaba que somos los héroes y no, son ellas las que nos salvan a nosotros¿Qué tal ha sido trabajar con Clara?
Clara era una de las razones por las que realmente quería hacer la película, también otras tantas como Hatem [el director], el guion y mi personaje, pero Clara porque es una actriz fabulosa. Es muy generosa, muy buena compañera. Nos lo pasamos muy bien y fue una maravilla trabajar con ella.

¿Qué ha sido lo más desafiante de este proyecto?
Para mí, lo más desafiante era que este personaje, a diferencia de otros que he hecho, era como muy mental. Es un científico, con lo cual toda la energía la tiene en la cabeza y muy poco en lo físico. Otros personajes que he hecho hasta ahora quizá eran más físicos, representaban más esa imagen iconográfica del héroe, y este tipo no, este tipo es un científico que se ha relacionado mucho con robots y muy poco con personas.

¿Y eso le parece interesante?
Sí, mucho. A pesar de que es muy inteligente, el terreno afectivo lo desconoce un poco y me apetecía mucho investigar eso, porque yo precisamente creo que soy muy afectivo, muy cariñoso, y que a lo mejor conozco más esa parte, la parte de inteligencia emocional con respecto al ser humano y no tanto lo otro. Además, me resulta muy atractivo que por fin se cuente la verdad de lo que pasa en la vida, que es que la chica salva al chico. Yo siempre pensaba que somos los héroes y no, son ellas. La heroína es el personaje de Clara.

En el siglo XXI, son las heroínas las que rescatan a los príncipes.
Exacto. O lo que es peor, príncipes que creen que han rescatado a la chica mientras que ellas no solamente son las heroínas sino que son tan inteligentes que nos hacen creer que hemos sido nosotros los que las hemos salvado.

Sonríe mucho. En cambio, sus personajes siempre tienen un rictus muy serio.
Sí, es verdad. No sé por qué. Me encantaría hacer una comedia, pero hasta ahora no he tenido la oportunidad. También creo que lo bonito de esta profesión es que te da la oportunidad de explorar al ser humano, el por qué cada uno hace lo que hace y poder explorarte a ti mismo y cada una de las parcelas de las que estamos hechos. Y es verdad que yo soy muy payasete en la vida y muy "disfrutón", y se puede decir que sí que sonrío bastante, pero también estoy hecho de lo otro, y si no fuera actor creo que no habría podido explorar esa parte más seria mía.

Tengo la suerte de mantener intacta la ilusión. Me aproximo a cada proyecto como si fuera el primero

Uno de los temas de la película es cómo los humanos estamos destrozando el planeta, ¿cree que la situación es tan crítica?
No quiero convertirme en la voz de un experto, porque no tengo más idea sobre esto que cualquier ciudadano del planeta, pero me parece que todos somos conscientes de que los recursos son limitados, lo que pasa que nos hacemos los tontos, yo el primero. Somos todos cómplices de alguna forma, es una maquinaria que no sabes muy bien cómo parar.

Entonces, ¿no se considera una persona comprometida con estos temas?
Yo como actor te confieso que no. No quiero engañar ni despistar al público, no hice esta película por eso. Pero sí es cierto que, cuando leí el guion, pensé "qué bien, qué suerte tengo de que, además de gustarme la historia y la gente con la que voy a trabajar, está todo contado en un escenario en el que puedes lanzar un mensaje". Es como una alerta, como decir "ey, chicos, que nos estamos cargando el planeta". Lanzamos un recordatorio más de todos los que hay, y si alguien que vaya al cine, además de gustarle la historia, ese día consume cinco litros de agua en vez de quince... oye, ¡qué maravilla!

También se debate sobre si el fin justifica los medios, ¿qué piensa usted?
Pues mira, más allá de lo que yo opine, que al final es un poco aburrido, yo creo que lo interesante es lanzar la pregunta al público. En las primeras versiones del guion estaban muy definidos quiénes eran los malos y quiénes eran los buenos y poco a poco fuimos reescribiendo y cambiando eso. Es una especie de juego para el público. ¿Qué harías tú? ¿Merece la pena sacrificar la vida de 10 personas a cambio de salvar 7.000 u 8.000 millones? Yo mismo no lo sé. A veces pienso que sí y a veces pienso que no, que es inmoral, desde luego, pero todo tiene un precio. No sé, ando ahí debatiéndome.

Entre cine y televisión, me quedaría con cine por una cuestión romántica¿Qué ha cambiado en Álex González desde sus primeros trabajos hasta Órbita 9?
No sé, supongo que tengo más experiencia. Trabajando, me relaciono mejor con el mundo técnico, que al principio desconocía. Pero la verdad es que creo que no ha cambiado mucho. Tengo la suerte de mantener intacta la ilusión. Me aproximo a cada proyecto como si fuera el primero, como si fuera el primero porque, como soy un poco cenizo, siempre pienso que va a ser el último, que ya no me van a volver a contratar.

¿Moda, cine o televisión?
Si tuviera que descartar uno, primero prescindiría de la moda y la publicidad. Sí es algo a lo que estoy vinculado y que he hecho pero porque está directamente relacionado con mi trabajo como acor, que es mi núcleo. Es decir, yo de pequeño quería ser actor, no quería ser promotor de películas, por ejemplo. Eso sí, es algo que va con la profesión y bendita sea.

Entonces, ¿cine o televisión?
Me quedaría con cine por una cuestión romántica. A día de hoy está muy igualada la cosa entre cine y televisión y es verdad que hay incluso mejores personajes en tele. Sin embargo, por una cuestión romántica me quedo con cine, ya solo por el lugar físico en sí. Para mí un cine es una especie de iglesia, es un lugar en el que estás a oscuras, en silencio, y se produce una especie de comunión entre el público. Todos estamos viendo lo mismo, la pantalla grande, el sonido... Además, hace que te concentres más. En casa siempre puedes parar, hablar...