Víctor Castillo - We Were All to Be Kings I, 2017
'Todos seremos reyes', de Víctor Castillo © Víctor Castillo - Courtesy Jonathan LeVine Projects

El rey ha preparado un festín para hartarse de comida: una cabeza de cerdo, salchichas, pollo asado, huevos... Cuando el único comensal está a punto de ponerse a ello, se percata de que es contemplado por un grupo de animales vivos y de las mismas especies que se dispone a zampar. El cerdo, la vaca, la gallina... tienen cara de odio y ganas de venganza.

El enfrentamiento y la violencia justiciera están casi siempre presentes en los cuadros del chileno Víctor Castillo, una de las grandes referencias del surrealismo pop, la primera escuela artística nacida y retroalimentada en Internet. Junto al estadounidense Mark Ryden, el sudamericano, desde hace años establecido en Barcelona, es el más concienciado y político del estilo.

Nacido el mismo año del golpe de Estado militar de Pinochet, 1973, las huellas de crecer bajo la represión de la dictadura militar son constantes en la obra crítica y siempre tensa de Castillo. Vivir en un ambiente sanguinario y represivo marcó su estilo tanto como la animación clásica estadounidense y la oscuridad de las fábulas de las que brotan los cuentos infantiles.

We Were All To Be Kings (Todos vamos a ser reyes), la nueva exposición de Castillo, presenta una crítica frontal al capitalismo, la dominación cultural y la colonización económica, trufada con los miedos de la paranoia global de tintes orwellianos que surca el mundo.

Parodia de un poema de Gabriela Mistral

La muestra, que parodia el título del poema Todas íbamos a ser reinas, de la premio Nobel chilena Gabriela Mistral, se celebra hasta el 29 de abril en la galería Jonathan LeVine Projects de Jersey City (Nueva Jersey-EE UU).

Dos niñas risueñas escapan del pueblo tras incendiar la iglesia Si el poema de la escritora está basado en la forma en que son frustrados los sueños y esperanzas de la infancia al hacer frente a las realidades de la vida adulta, Castillo muestra a personajes en lucha, casi siempre en situaciones de intencionado sentido del humor, a seres que persiguen sueños de riqueza o un mundo de fábula: dos niñas risueñas escapan del pueblo tras incendiar la iglesia, tres lobos reparten dólares como adalides del capitalismo...

Tío Gilito llevándose el oro

"Crecí fascinado por la cultura pop estadounidense. En las producciones de Disney que llegaban a Chile, veíamos al tío Scrooge [en España, tío Gilito] viajar por el mundo en busca de riquezas. Él y sus sobrinos llegaban a un lugar con oro, se lo llevaban y eran felices... Yo me siento con el mismo derecho a la apropiación, porque crecí con la misma idea sucediendo ante mí", explica el artista.

El lobo disfrazado de abuelita es George Washington  Junto con pinturas acrílicas de gran tamaño, Castillo estrena quince pequeñas aguadas sobre ilustraciones tomadas de libros históricos del siglo XIX. La intervención del pintor añade una dimensión sarcástica a momentos clave como la muerte de Washington, al que sustituye por el lobo disfrazado de abuela de Caperucita Roja.