Gaspar Arroyo
Una explosión de gas acabó con la vida de nueve personas en la calle Gaspar Arroyo. AGENCIAS

Seis meses después, aún es imposible pasar cerca de la Calle Gaspar Arroyo sin recordar la tragedia del 1 de mayo. Los andamios, el apuntalamiento de cada piso, de cada puerta y cada ventana, y sobre todo el solar en el que hace poco más de seis meses se levantaban los bloques 2, 4 y 6, recuerdan una de las madrugadas más trágicas de la historia de la ciudad.

Ese aspecto de fragilidad no evita que los afectados vayan recobrando poco a poco la normalidad. Miguel, José Manuel, Teresa, Benito, Luis... luchan cada día por recuperar una rutina rota la madrugada del 1 de mayo. "No es fácil. Lo que ves, lo que hueles, te recuerda a lo que ocurrió", afirma el primero.

No es fácil. Lo que ves, lo que hueles, te recuerda a lo que ocurrió"

"Lo que ocurrió" es la forma en la que muchos afectados se refieren a la explosión de gas que acabó con la vida de nueve personas. Cuesta muchísimo escuchar esa palabra, explosión, de la boca de alguno de los vecinos de la Calle Gaspar Arroyo.

En los corrillos de los portales, en los bares a la hora de la partida o en la panadería del barrio se evita revivir lo sucedido. Lo que no se habla no duele.

Esa ancestral forma de autoprotección ha permitido a un buen número de afectados regresar a sus hogares. A fecha de hoy, cerca de 40 personas habitan ya sus antiguas viviendas, maltrechas pero seguras. Son los primeros en volver, los que durante este tiempo han hecho vida en distintos hoteles de la capital.

Otro medio centenar de familias deberá esperar aún meses. Algunos, los que viven en los números impares de la calle, sólo tienen que esperar a que se realicen las obras en sus viviendas.

Otros, más de la mitad, no podrán regresar hasta que la Junta de Castilla y León no reconstruya los tres bloques derrumbados por la explosión de gas. Deberán esperar casi dos años para poder regresar a Gaspar Arroyo.

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