La Organización Médica Colegial (OMC) registró en 2016 un total de 495 agresiones a estos profesionales en la sanidad pública y privada, lo que supone un 37,12 por ciento más que el año anterior que rompe con la tendencia descendente que se había producido en los últimos 5 años.

"La relación médico-paciente no está en su mejor momento", ha destacado el nuevo presidente de esta institución colegial, Serafín Romero, durante la presentación de los últimos datos del Observatorio Nacional de Agresiones, que desde que se creó en 2010 ha registrado un total de 2.914 agresiones a facultativos.

El 71 por ciento de los agresores en el último año son pacientes y un 26,6% familiares, mientras que por tipo de violencia las más frecuentes son los insultos (45,7%) y las amenazas (40,9%), aunque un 13,4 por ciento acabaron en lesiones.

Las víctimas suelen ser más mujeres (58,3%) que hombres (41,6%), el 87%  se produjeron en el sector público y, aunque son más frecuentes en Atención Primaria (55%), el riesgo es mayor en urgencias hospitalarias y de los centros de salud.

De hecho, aunque los médicos atribuyen el aumento de 2016 a una mayor sensibilización entre los profesionales y a "varios factores" que "favorecen" que se produzcan estas agresiones, como la precariedad laboral o la saturación en las consultas, el presidente de la OMC cree que hay que sensibilizar a los ciudadanos de que "las urgencias no pueden ser la puerta de entrada de los pacientes al sistema".

Por su parte, el secretario general de Sanidad, José Javier Castrodeza, ha mostrado su preocupación por este problema y ha asegurado que es un tema que "ocupa y preocupa" al Ministerio y por ello se debería de crear un protocolo de actuación rápida que pueda garantizar la seguridad de los profesionales en estos casos.