Wilders pide cerrar fronteras en Holanda y vigilar a musulmanes con una "Policía del Corán"

El primer ministro de Holanda, Mark Rutte, y el candidato de la ultraderecha, Geert Wilders, durante el debate televisivo en Rotterdam.
El primer ministro de Holanda, Mark Rutte, y el candidato de la ultraderecha, Geert Wilders, durante el debate televisivo en Rotterdam.
Bart Maat / EFE

El ultraderechista Geert Wilders considera que la "única solución contra gente como" el presidente turco Recep Tayyip Erdogan" es "cerrar las fronteras", porque "no hay Policía del Corán" en los Países Bajos, afirmó este lunes el populista durante el "cara a cara" televisivo con su principal rival, el primer ministro Mark Rutte.

El término "Policía del Corán" fue utilizado por Wilders para insistir en que había que vigilar a los musulmanes residentes en Holanda.

El liberal Rutte negó que Holanda fuese un país "islamizado", como alertó su contrincante, y advirtió de que "si alguien usa el islam para justificar un acto terrorista, tendrá a todo el Estado contra él, no se necesita Policía del Corán".

En este careo, centrado en el islam, Turquía y la identidad holandesa, Rutte ha dicho que "nunca" formaría un Gobierno de coalición con Wilders.

El ultraderechista holandés exigió también expulsar "inmediatamente" al embajador turco en Holanda y a su personal, porque la crisis con Turquía "se está intensificando cada vez más".

Según Wilders, el 60 % de los turcos en Holanda apoyan al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, lo que es señal de que "no están integrados", según el populista, quien fue abucheado por decenas de manifestantes con banderas turcas en el acceso al edificio de la televisión que acoge el debate.

"Aquí vemos la diferencia entre tuitear desde el cómodo sillón de tu casa y gobernar el país", le respondió el primer ministro de Holanda, el liberal Mark Rutte, entre los aplausos de los asistentes al "cara a cara".

Turquía y el Islam

El primer y único "cara a cara" entre ambos políticos, que lideran las encuestas de intención de voto con 24 escaños cada uno (de 150 que tiene el Parlamento) para las elecciones del próximo miércoles en Holanda, se centró en la crisis diplomática con Turquía y en el islam como supuesta "amenaza" a la identidad holandesa.

Ambos políticos, que se acusaron mutuamente de falta de credibilidad, mostraron un desinterés total en cooperar o negociar una coalición de Gobierno después de las elecciones del día 15.

"Nadie confía en Mark Rutte porque ha incumplido sus promesas de la campaña de 2012. Nadie en Holanda le cree", aseguró Wilders sobre el liberal a quien él mismo ayudó a gobernar en la legislatura 2010-2012.

Rutte respondió que el populista "huyó desvergonzadamente cuando se empezaron a tomar medidas difíciles por el interés nacional", en referencia a la salida de Wilders de la coalición parlamentaria en 2012, lo que ocasionó la dimisión del Gobierno y la celebración de elecciones parlamentarias.

Wilders definió de "insulto a los votantes" la negativa de Rutte de cooperar con el ultraderechista y le advirtió de que el miércoles su partido "no juega en cuartos de final, sino una final contra los mentirosos a los que Holanda no quiere ver más" al mando del Gobierno.

El primer ministro señaló que los Países Bajos tienen actualmente "una de las mejores economías" de Europa, gracias -dijo- a las "concesiones de los partidos por el interés nacional".

Sobre el sistema sanitario, ambos tuvieron un tenso debate debido a las medidas de austeridad aplicadas durante los últimos cuatro años.

El debate estuvo principalmente protagonizado por el enfado de Wilders y las risas irónicas de Rutte, mientras que el público asistente aplaudió en varias ocasiones al líder del Partido Popular de la Democracia y Libertad (VVD), el actual primer ministro, quien atacó los planes antiislamistas y euroescépticos del líder ultraderechista.

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