Países Bajos, primera cita con las urnas en un año electoral clave para la Unión Europea

  • Celebra los comicios el 15 de marzo, mientras que Francia lo hará en abril y mayo (segunda vuelta) y Alemania en septiembre.
  • El partido de Wilders parte con cierta ventaja según los sondeos, pero tendría complicado formar gobierno.
  • La opción del llamado Nexit (salida de la UE) parece muy lejana.
El líder del Partido para la Libertad (PVV), Geert Wilders (dcha), y la líder del Frente Nacional francés, Marine Le Pen (izda).
El líder del Partido para la Libertad (PVV), Geert Wilders (dcha), y la líder del Frente Nacional francés, Marine Le Pen (izda).
EFE/Valerie Kuypers

Países Bajos celebra este 15 de marzo unas elecciones que han atraído más atención de lo que es normal para el pequeño país europeo, uno de los seis fundadores de la UE, por un único motivo: el controvertido y populista Geert Wilders, conocido por sus posturas contra la inmigración y los musulmanes, podría ser la fuerza más votada.

Muchos están a la expectativa de lo que voten los holandeses para hacerse una idea de lo que pueda ocurrir en las dos grandes citas electorales que deparará este 2017 a Europa: las presidenciales en Francia el 23 de abril y el 7 de mayo, y las generales alemanas del 24 de septiembre.

En definitiva, lo que se quiere constatar es si la tendencia que comenzó con el voto a favor del brexit en el referéndum de junio de 2016 en Reino Unido y siguió con la victoria de Donald Trump en las presidenciales de Estados Unidos, se consolida y con ella el auge que parecen estar gozando a nivel mundial los políticos y partidos de corte populista.

El Partido por la Libertad (PVV) de Wilders ha encabezado los sondeos desde hace meses, pero parece haberse desinflado en la recta final. Ahora, el sondeo de sondeos Peilingwijzer le sitúa en segunda posición, por detrás del partido Liberal (VVD) del primer ministro saliente, Marc Rutte, con un 15 por ciento y un 16 por ciento de los votos, respectivamente.

En todo caso, aunque considera alzarse con la victoria y que el PVV fuera la fuerza más votada, Wilders parece tener opciones prácticamente nulas de conseguir formar gobierno, dado que las principales fuerzas parlamentarias ya han dejado claro que no están dispuestas a entrar en una coalición con él al frente.

Dado el complicado escenario holandés, y que el país cuenta con un sistema proporcional de circunscripción única, los expertos auguran que tras estas elecciones serán necesarios entre cuatro y cinco partidos para formar gobierno, por lo que la negociación podría demorarse meses.

Pero está por ver si los sondeos vuelven a equivocarse, como ya ha ocurrido con el brexit y con Trump, aunque en el caso de Wilders ya en anteriores elecciones los sondeos le auguraron un resultado mejor al que le depararon finalmente las urnas.

Menos influencia de los partidos tradicionales

Independientemente de que Wilders sea el más votado, lo que sí que parece claro es que los partidos tradicionales holandeses continúan su declive. En los años 80, los cristiano demócratas (CDA), los laboristas (PvdA) y los liberales (VVD) acaparaban el 80 por ciento de los votos, un porcentaje que cayó al 60 en 2002 y que para estas elecciones se espera que sea de alrededor del 40 por ciento.

Por otra parte, también ha quedado palpable el creciente descontento que parecen sentir los holandeses hacia la UE, de la que parecen estarse alejando, como lo demuestra el hecho de que además del partido de Wilders, que propugna el cierre de las mezquitas, el veto a la entrada de inmigrantes musulmanes y la salida de la UE, haya otros partidos abiertamente euroescépticos.

Así, entre los partidos que buscan hacerse con algún escaño figuran propuestas como Foro para la Democracia, que defiende convocar referendos sobre la pertenencia a la eurozona, la libertad de movimientos o la pertenencia a la UE, y otros como VoorNederland (una escisión del PVV de Wilders) o Denk, que consideran que hay que replantearse algunas cosas en la UE.

La opción del Nexit parece lejana

Pero la perspectiva de que Países Bajos siga los pasos del Reino Unido, el llamado Nexit, parece lejana, puesto que para el país el impacto económico sería mayúsculo, dada su dependencia del comercio exterior y la elevada presencia de inversores extranjeros en su territorio.

En todo caso, está por ver si un resultado mejor de lo esperado de Wilders, aunque no le permita gobernar, podría generar un efecto dominó del que se pudiera beneficiar su principal aliada a nivel europeo, la líder del Frente Nacional francés, Marine Le Pen.

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