Restaurante Embassy.
Fachada del Embassy en Castellana 12. EMBASSY

El restaurante y salón de té Embassy, inaugurado en 1931 en Madrid y que fue un lugar clave en la Segunda Guerra Mundial por facilitar la salida de judíos hacia Portugal, no se ha planteado cerrar al público pero sí está buscando "distintas fórmulas empresariales" que permitan hacer "viable" la empresa.

En un comunicado remitido a la Agencia Efe, la compañía asegura que "en ningún momento se ha planteado el cierre", aunque explica que están buscando alternativas "que permitan seguir ofreciendo" sus servicios a los clientes habituales y al resto de vecinos de Madrid.

"La crisis económica que ha atravesado nuestra economía, y de forma muy directa en nuestro sector, ha contribuido a que esta empresa esté buscando cambios en el modelo de negocio que actualmente desarrolla", indica el escrito.

El local más emblemático de Embassy es el original, ubicado en el Paseo de la Castellana número 12, en el barrio de Salamanca.

Los periodistas y escritores Emilia Landaluce e Ignacio Peyró han elaborado un manifiesto titulado Salvar Embassy es salvar a lo mejor de Madrid. En él, recuerdan que en los últimos años han cerrado míticos restaurantes madrileños como el Jockey y el Príncipe de Viana, o la coctelería de Balmoral. "En los últimos años, Madrid ha perdido algunos de estos lugares señeros sin los que una ciudad no merece por completo el nombre de ciudad", explican.

Una gran historia detrás

Fue fundado por Margarita Kearney Taylor, que durante la II Guerra Mundial logró la salida de miles de judíos hacia Portugal, eludiendo el control de los funcionarios de la embajada alemana, que llenaban su establecimiento.

La dueña, de nacionalidad irlandesa, llegó a España a finales de los años 20 desde París y decidió abrir su negocio en el Paseo de la Castellana, cerca de la plaza de Colón, ya que esta calle le recordaba a la avenida de los Campos Elíseos de la capital francesa.

En la década de 1980, los nuevos dueños incorporaron un restaurante a sus servicios y sumaron a la pastelería una tienda de alimentación y delicatessen.

Además, la empresa cuenta con una cafetería en el barrio de Aravaca con un espacio destinado a la venta de productos y con otras dos tiendas, una de ellas ubicada en La Moraleja (Alcobendas) y otra en la calle Potosí número 8, en el distrito de Chamartín de Madrid capital.

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