A los alicantinos les cuesta reciclar y acudir a los ecoparques para desprenderse de los trastos viejos o residuos tóxicos como pilas, baterías o cartuchos. Se decantan más por dejarlos en plena calle junto a los contenedores de basura porque les pilla más cerca.

El pasado año, los alicantinos tiraron 9.991 residuos en los 150 ecopuntos repartidos por toda la ciudad, mientras que al gran ecoparque fijo (en Aguamarga) y los dos móviles, sólo llevaron 4.180, según datos de la empresa Inusa.

Para aliviar la acumulación de viejos enseres apilados en la calle, los comerciantes han propuesto al Ayuntamiento crear, en cada barrio, una especie de miniecoparque. «Es para que podamos tirar allí los sofás, muebles o electrodomésticos que ya no quiere nadie y que a nosotros nos cuesta un dinero; se podría hacer en solares abandonados», ha reclamado José María Albert, presidente de Corazón de Alicante.

El Consistorio «estudiará la opción: es una buena idea», han señalado fuentes de la Concejalía de Servicios.

Por el momento, desde el Ayuntamiento anuncian que la recogida de enseres viejos de Inusa se hará con más frecuencia en los barrios más poblados y con más tiendas.

Multas de hasta 1.500 euros

Con el fin de evitar que la gente tire la basura y los trastos viejos fuera de los contenedores, el Ayuntamiento de Alicante prevé sancionar con 100 euros de multa a quien lo haga.

Así vendrá reflejado en la nueva ordenanza de limpieza, pendiente de aprobación.

Y también se multará con 500 euros a quien deposite residuos en los contenedores sin estar envueltos en bolsas de plástico debidamente cerradas, así como dejar basuras en elementos que no estén atados o tapados.