Laura Lorenzo, protagonista de 'Moscú (3442 Km)': "Siento un amor absoluto por el teatro"

  • Nave 73 (Madrid) trae desde febrero esta representación teatral inspirada en la obra Las tres hermanas de Anton Chéjov.
  • Combina un tono existencialista con el humor de la vida cotidiana y habla sobre la vida, el paso del tiempo y de cuáles son los caminos para alcanzar la felicidad.
  • Laura Lorenzo cree que la situación actual del teatro es "un síntoma de que la cultura no importa o no se le da valor".
Elena Corral, Laura Lorenzo y Antonio Lafuente durante una escena de la obra 'Moscú (3.442 Km)'.
Elena Corral, Laura Lorenzo y Antonio Lafuente durante una escena de la obra 'Moscú (3.442 Km)'.
LA TRAPECISTA AUTÓMATA

Irina, Masha y Olga buscan la felicidad. Como todo el mundo. Anhelan viajar a Moscú, un sueño idealizado que siempre hablan de perseguir pero el cual nunca se atreven a cumplir por falta de tiempo. ¿Es posible llegar? ¿Podemos materializar nuestros sueños? ¿Qué hacemos con nuestras vidas? Moscú (3.442 km) lanza todas estas cuestiones al público y le obliga a preguntarse sobre su propia existencia.

Adaptación de Las tres hermanas de Anton Chéjov, Moscú (3.442 km) también habla sobre la vida, el paso del tiempo y de cuáles son los caminos que deberíamos seguir para encontrar la felicidad. "3.442 kilómetros es la separación entre Madrid y Moscú, tal vez la distancia que nos separa de la posibilidad de ser felices", cuenta Laura Lorenzo, quien interpreta a Masha, una de las tres protagonistas.

"La obra habla de la inmovilidad cotidiana a la que nos sometemos, de por qué no nos atrevemos a viajar hacia la felicidad. También del paso de tiempo, de la preocupación por la trascendencia y de qué hacemos con nuestra vida; de cómo nos movemos sin parar de un lado a otro solo para no pensar en que no somos felices con lo que hacemos".

Las tres hermanas protagonistas sueñan con ir a Moscú. "Para nosotras no es una ciudad, es un concepto", continúa Lozano. "Moscú es el concepto de la felicidad, de lo que queremos conseguir todos. Nos parecía hermoso llamarlo así por eso: nuestro objetivo es llegar allí, igual que Olga, Masha e Irina en la obra de Chéjov".

Tres hermanas y un sueño: viajar a Moscú

"Ellas plantean cuál es el Moscú de los personajes y cuál es el Moscú del espectador. Al final lo que queda es la duda, un final abierto en el que piensas si realmente echas a caminar o no", explica Lorenzo.

La obra combina un tono existencialista con el humor de la vida cotidiana y, en ocasiones, el absurdo, pero en esencia "trata los temas libremente y lo hace de manera muy contemporánea". Además el personaje de Olga está interpretado por un hombre, por lo que la historia se ve desde una perspectiva distinta.

En una sociedad que va demasiado rápido y está anestesiada por la sobreinformación y obsesionada por la búsqueda reprimida de felicidad, Moscú (3.442 km), a pesar de estar inspirada en una novela de hace más de cien años, resulta profundamente contemporánea.

Nave 73 trae desde febrero esta representación teatral, dirigida por Patricia Benedicto y protagonizada por Elena Corral, Antonio Lafuente y Laura Lorenzo y producida por la compañía La Trapecista Autómata. Puede verse todos los viernes de febrero a partir de las 20.15 h.

Laura Lorenzo: una vida marcada por la pasión por el teatro

Lorenzo compagina su trabajo como actriz con el de profesora de teatro y backliner. "Desde hace 15 años doy clases a más de 200 alumnos. También hago giras de rock: soy la única mujer backliner de España. Preparo elementos esenciales de las giras; a veces me encargo de la producción. Pongo los instrumentos, los afino, cambio las cuerdas. Esa soy yo", comenta entre risas. "Compagino teatro, giras musicales y las clases".

Sin embargo, aunque Lozano sea una mujer multifuncional y polifacética, el teatro es su verdadera meta existencial: "Siento un amor absoluto por el teatro. Es mi Moscú". En sus palabras se deja entrever la pasión de una persona orgullosa de haber escogido una profesión tan hermosa."Para mí Moscú es estar interpretando esta obra todos los viernes y que al salir haya gente que me espere para darme las gracias porque les he hecho reflexionar".

Sobre la situación del teatro español en la actualidad, la actriz cree que se encuentra en un mal momento y que, en concreto, las compañías teatrales pequeñas no reciben suficientes ayudas: "La semana pasada, por ejemplo, salieron subvenciones de las Comunidades Autónomas para producción de obras. Te piden tal cantidad de requerimientos y estar dado de alta tantos meses seguidos que te das cuenta de que los pequeñitos no llegamos".

Al parecer solo las grandes compañías son capaces de acceder con facilidad a estas ayudas, algo que deja en segundo plano a las obras pequeñas y frustra las aspiraciones de nuevos artistas que buscan abrirse paso en el mundo artístico.

Una sociedad que le da poco valor a la cultura

La situación actual "es un síntoma de que la cultura no importa o no se le da valor", añade Lozano. "Es normal: estamos demasiado ocupados pagando nuestras hipotecas y pensando qué hermoso es irse cansado a la cama para no reflexionar sobre lo infelices que somos con nuestras vidas".

"La filosofía agota. Como es difícil pensar, es mejor ver El Rey León o escuchar Los 40; es más fácil comprarte una camiseta de Los Ramones en vez de saber que es una de las bandas de músicas más importantes de todos los tiempos".

"Tampoco hay una inquietud por ir a ver grandes conciertos, o algunas grandes obras de teatro que hay en la Gran Vía, o los libros maravillosos que se prensentan cada semana en la Fnac. Todo esto no recibe demasiada atención", continúa la actriz.

En este sentido, parece dejar claro la idea de que la falta de apoyo y reconocimiento del teatro es consecuencia, entre otros factores, de la falta de interés social y los impedimentos gubernamentales que obstruyen la construcción de un sistema de financiación y subvenciones -además de espectadores- más justo y equitativo.

El circuito no comercial: el eterno olvidado

Sin embargo, sí muestra un atisbo de esperanza al hablar del circuito de producciones teatrales que se encuentra fuera de las salas convencionales.

"Ahora mismo las pequeñas salas programan mucho. En todas hay mucha oferta. Antes había funciones los viernes, mientras que ahora las compañías tienen que montar y desmontar su espectáculo en el mismo día para que luego entre la siguiente función. Está todo 'hiperprogramado', añade.

Sobre el futuro, Lorenzo intenta mantenerse optimista. "En nuestro caso estamos intentando llevar Moscú a Argentina. Buscamos subvención para poder pagar los gastos, aunque primero nos estamos centrando en España".

"Después Patricia Benedito quiere hacer una trilogía; un tríptico sobre el amor. Este verano se va a encerrar a escribir textos. A ver si en invierno podemos estrenar la primera parte", concluye.

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