La adicción a la cocaína puede afectar a la forma en la que el cuerpo procesa el hierro

  • Investigadores de la Universidad de Cambridge examinaron el tejido cerebral en 44 personas que eran adictas a la droga y 44 voluntarios de control sanos.
  • En el primer grupo detectaron cantidades excesivas de hierro en una región del cerebro conocida como 'globus pallidus' (globo pálido).
  • El estudio plantea la esperanza de que pueda haber un biomarcador —una medida biológica de la adicción— que podría utilizarse para futuros tratamientos.
Cocaína.
Cocaína.
GTRES

La adicción a la cocaína puede afectar a la forma en la que el cuerpo procesa el hierro, llevando a una acumulación del mineral en el cerebro, según concluye una nueva investigación de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido. El estudio, publicado este martes en Translational Psychiatry, plantea la esperanza de que pueda haber un biomarcador —una medida biológica de la adicción— que podría utilizarse como objetivo para futuros tratamientos.

La cocaína es una de las drogas ilícitas más utilizadas en el mundo occidental y es altamente adictiva. Un informe realizado el año pasado por el Consejo Asesor del Gobierno de Reino Unido sobre el Uso Indebido de Drogas encontró que casi una de cada diez personas de 16 a 59 años ha consumido cocaína en su vida. El consumo de cocaína está implicado, pero no necesariamente es la causa, de 234 muertes en Escocia, Inglaterra y Gales.

A pesar de los avances significativos para entender más sobre la biología de la adicción —incluyendo la forma en que el cerebro de los adictos a la cocaína puede diferir en la estructura— no hay actualmente un tratamiento médico para la adicción, por lo que la mayoría de las personas son tratadas con terapia cognitiva.

Un equipo de investigadores liderado por la doctora Karen Ersche, del Departamento de Psiquiatría de Cambridge, examinó el tejido cerebral en 44 personas que eran adictas a la cocaína y 44 voluntarios de control sanos. En el grupo de la cocaína detectaron cantidades excesivas de hierro en una región del cerebro conocida como globus pallidus (globo pálido), que normalmente actúa como "freno" para inhibir el comportamiento.

Disminución en el resto del cuerpo

Particularmente sorprendente fue el hecho de que la concentración de hierro en esta área estuviera directamente relacionada con la duración del consumo de cocaína, es decir, cuanto más tiempo habían consumido cocaína los participantes, mayor era la acumulación de hierro. Al mismo tiempo, el incremento de la concentración de hierro en el cerebro fue acompañado de una leve deficiencia de hierro en el resto del cuerpo, lo que sugiere que la regulación del hierro en general se interrumpe en las personas con adicción a la cocaína.

"Dado el importante papel que desempeña el hierro tanto en la salud como en la enfermedad, normalmente, el metabolismo del hierro se regula de manera estricta", explica la doctora Ersche. "Sin embargo, el uso a largo plazo de la cocaína parece interrumpir esta regulación, lo cual puede causar daño significativo", añade.

"El hierro se utiliza para producir glóbulos rojos, que ayudan a almacenar y transportar oxígeno en la sangre. Por lo tanto, la deficiencia de hierro en la sangre significa que los órganos y tejidos no pueden obtener tanto oxígeno como necesitan. Por otra parte, sabemos que el exceso de hierro en el cerebro está vinculado con la muerte celular, que es lo que frecuentemente vemos en enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer o el párkinson", detalla.

Los investigadores de Cambridge ahora intentan identificar los mecanismos precisos por los cuales la cocaína interactúa con la regulación del hierro. Ersche cree que el mecanismo más probable es que la droga altere el metabolismo del mineral, posiblemente reduciendo la absorción de hierro de los alimentos y aumentando la permeabilidad de la barrera hematoencefálica para que entre más en el cerebro, donde puede acumularse.

Aunque el exceso de hierro en el cerebro se asocia con neurodegeneración, no se sugiere que la adicción a la cocaína lleva a un mayor riesgo de enfermedad de álzheimer o el párkinson. El mecanismo que subyace al incremento de hierro en el cerebro en el párkinson, por ejemplo, es diferente al de la adicción a la cocaína, al igual que las regiones cerebrales afectadas.

Como un micronutriente esencial, el hierro sólo se puede obtener a través de la dieta y no puede excretarse, salvo por la pérdida de sangre. Los investigadores ahora quieren averiguar si los medios para corregir las alteraciones en el metabolismo del hierro podrían ralentizar o incluso revertir la acumulación de hierro en el cerebro y, en última instancia, ayudar a los individuos afectados a recuperarse con éxito de la adicción a la cocaína.

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