Cristina Herrero, centenaria
Cristina Herrero muestra la fotografía de la celebración de su 100 cumpleaños. Jorge París

Cristina Herrero es una de las 17.423 personas en España que han cruzado la centuria, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Con 101 años, la lucidez y energía de la santanderina sorprende a sus familiares y al personal de la residencia madrileña donde vive.

"Me apunto a todo", asegura la anciana en la residencia pública que habita desde hace 13 años. Como confirma María Bernardino, voluntaria de Amigos de los Mayores que dedica parte de su tiempo a hacer compañía a Herrero, la centenaria no se pierde ninguna de las fiestas ni excursiones que organiza la fundación.

Una voluntad y vitalidad claves para seguir despertándose cada día con ganas tras más de 36.800 amaneceres. "No me falta energía", asegura, y afirma orgullosa que es de las pocas en el centro que se atreve con todos los ejercicios de gimnasia que practican los residentes. Todo ello a pesar de tener un marcapasos y necesitar un andador para apoyarse al caminar.

El misterio no lo sé yo todavía. He hecho vida normal

Herrero es un ejemplo de la larga longevidad nacional. Según datos de 2015 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las mujeres españolas son las más longevas del mundo, tan solo por detrás de las japonesas y las singapurenses.

Los expertos descartan que la longevidad tenga un único secreto y apuntan a un conjunto de circunstancias, como una favorable herencia genética, practicar ejercicio o rodearse de buenos amigos. "El misterio no lo sé yo todavía. He hecho vida normal", dice la anciana.

Herrero ha seguido una dieta muy frugal. Criada en una familia de nueve hermanos en Santander, tan solo comían productos de la huerta y ocasionalmente pollo, en Navidad y fechas señaladas. Tampoco ha bebido ni ha fumado. "Nunca me he metido un cigarro en la boca", asegura.

Natural de Santander, ha vivido gran parte de su vida en la capital madrileña, ciudad a la que se mudó junto a su hermana y donde acabaría casándose. Conserva una mirada alegre y positiva y se define a sí misma como una persona tranquila, que ha dedicado su vida a la costura y a disfrutar de sus hermanos y sobrinos, puesto que no pudo tener hijos con su marido, ya fallecido.

He llegado a la vejez sin darme cuenta

Los recuerdos amargos asoman cuando habla sobre su juventud, que pasó en la capital madrileña durante la Guerra Civil. "Todo lo peor que te puedas imaginar, pues eso fue mi juventud. No había un hombre por ningún sitio, todos estaban en la guerra. Y luego, la posguerra fue todavía peor", recuerda. "Con dos hermanos en el frente, esperando que vinieran noticias que no llegaban. Todo era tragedia entonces".

Testigo de los grandes acontecimientos españoles del siglo XX, la santanderina nació bajo el reinado de Alfonso XIII y, desde entonces, ha conocido monarquías, repúblicas y dictaduras, además de la guerra. Hasta que, finalmente, vivió la llegada de la Transición y la instauración de la democracia. Sin embargo, se muestra muy poco interesada en la política y, preguntada por los distintos dirigentes que han gobernado el país, responde indiferente: "Todos son iguales".

"Cuando se llega a esta edad se acaba"

Además de la voluntad de mantenerse activa y ocupada, otra de las cualidades de la anciana es su actitud tranquila y pacífica. "Hago yo por no meterme con nadie".

Tras una centuria de experiencia, Herrero tiene dos consejos que dar a jóvenes y adultos. El primero de ellos, sacar el máximo partido al tiempo. "Que aprovechen, que cuando se llega a esta edad se acaba", recomienda. "He llegado a la vejez sin darme cuenta".

El segundo tiene que ver con el amor. "Que nos amemos los unos a los otros, nada más", afirma. "Los nueve hermanos nos hemos querido muchísimo".

A Herrero se le ilumina la cara al hablar de la celebración de su centenario cumpleaños, cuando vinieron familiares de varios puntos del país a festejar el día con ella. "Tengo unos sobrinos que si fueran hijos no eran mejores".

Asegura que está contenta con la vida que ha llevado, "muy tranquila con mi familia". Y ve con optimismo el nuevo siglo, pues sostiene que se está "mejor ahora". "Es que antes no tenía nada que ver".