España es uno de los países de la UE con más desigualdad: el 20% más rico por sus ingresos gana siete veces más que el 20% más pobre, mientras que la media comunitaria es de 5,2 veces. En la Unión Europea, solo Lituania, Rumanía, Bulgaria, Letonia y Estonia tienen índices de desigualdad superiores a España. Sin embargo, los menores de edad son el colectivo más golpeado por la desigualdad, según ha puesto de manifiesto la ONG Save the Children en el informe titulado Desheredados. Desigualdad infantil, igualdad de oportunidades y políticas públicas en España y que ha sido presentado este martes.

El documento desgrana, en cifras, cómo se ha intensificado la desigualdad infantil de 2008 a 2015. Mientras que en los peores años de la crisis la renta de la infancia que contaba con más recursos se redujo en un 6,5%, la de los niños y niñas del 20% más pobre de la población lo hizo en un 32,1%. Esto significa que los menores con menos recursos se han empobrecido cinco veces más durante la crisis que los niños más ricos.

Prácticamente 2,5 millones de niños y niñas viven en España por debajo del umbral de la pobreza. De ellos, 1.388.474 vivían en pobreza severa en 2015, según datos oficiales. Además, entre 2008 y 2015, el número de menores en situación de pobreza severa aumentó en 424.000.

El informe plasma también que la desigualdad en España recae más en los menores que en los adultos. Tomando como referencia el índice Gini, donde 0 es una situación de perfecta igualdad y 100 el máximo de desigualdad, la población total española se sitúa en un índice de 34,6 puntos, mientras que el índice Gini para la infancia es de 37,1 puntos. Por otro lado, mientras que la tasa de pobreza severa entre la población total en España es del 11,2%, entre los niños y niñas es del 16,7%.

La pobreza se hereda en una sociedad desigual

Save the Children puntualiza que la herencia económica y social de los padres condiciona el éxito de los niños en una sociedad desigual. "En España, un niño que nace en un hogar pobre está condenado de por vida a serlo. El Estado pone zancadillas a los que peor están. Ni las políticas públicas de protección social ni el sistema fiscal están diseñados para reducir la desigualdad y acabar con la pobreza", denuncia Andrés Conde, director general de esta organización.

La riqueza y la pobreza se heredan, hoy en día, aún más, y las expectativas para los niños y niñas que se encuentran en peores condiciones no son nada halagüeñas: el informe estima que el 80% de los niños y niñas que están hoy en situación de pobreza pueden convertirse en adultos empobrecidos.

Por otra parte, el documento de Save the Children resalta que el sistema fiscal en España "no es suficientemente progresivo" para redistribuir la riqueza, ya que el 20% más pobre de la población dedica un 28,21% de sus ingresos a impuestos, solo el 10% más rico paga más, mientras que el resto de la población pagan proporcionalmente menos.

Cinco factores ligados a la desigualdad infantil

Esta organización vincula directamente la desigualdad en la infancia con cinco dimensiones: empleo, protección social, vivienda, educación y salud. En el primero de los casos, el empleo de los progenitores juega un papel fundamental en el desarrollo de niñas y niños, ya que es la principal fuente de ingresos, sobre todo en familias con rentas bajas, vulnerables además al desempleo y la precarización. Según Save the Children, el porcentaje de menores que vive en hogares con todos sus miembros en paro ha aumentado desde 2008 hasta alcanzar el 11,8% (800.000 niños y niñas) en 2015.

La mitad de los niños más pobres viven en hogares que destinan más del 40% de sus recursos a los gastos del hogar En segundo lugar, el estudio resalta que la protección a la infancia en España "no está muy desarrollada y no redistribuye la riqueza entre la infancia con más recursos y la empobrecida". Entre otros motivos, destaca la poca inversión destinada a la protección social, así como la poca cobertura de las prestaciones. En este sentido, Save the Children denuncia que el sistema español de prestaciones familiares deja fuera a 1,6 millones de niños y niñas que viven por debajo del umbral de la pobreza y que no tienen acceso a la prestación por hijo a cargo. Además, en el caso de los menores que sí reciben prestaciones, "la cuantía es tan baja que casi ningún niño o niña sale de la pobreza". Por ejemplo, una familia con dos hijos y receptora de la prestación por hijo a cargo recibe en España 582 euros anuales (25 euros por hijo al mes), mientras que en Italia, con una renta media similar a la española, serían 3.099,96 euros.

El coste de la vivienda también es un factor ligado la desigualdad infantil. En España, la mitad de los niños más pobres viven en hogares que destinan más del 40% de sus recursos a los gastos del hogar, una situación denominada "sobrecarga de la vivienda". Dicha sobrecarga se da en un 14,2% de los hogares españoles frente al 10,7% de los hogares en Europa y ha aumentado significativamente para los más pobres, especialmente en aquellos hogares con menores a cargo, que han pasado de un 46% a un 52% entre 2006 y 2014. Esta coyuntura puede derivar en una cadena de impagos, cortes de suministro y desahucios, alertan desde Save the Children, que generan situaciones de estrés y ansiedad en las familias con hijos a cargo.

Otro ámbito en el que la desigualdad tiene consecuencias en los niños es el de la salud. Las condiciones y hábitos de vida son peores en los menores más pobres. Por ejemplo, el 33% sufre obesidad infantil, frente al 23% de los niños más ricos. Esta enfermedad, así calificada por la Organización Mundial de la Salud, está directamente relacionada con el sedentarismo y la mala alimentación, factores más habituales en un niño con menos recursos.

Ante esta realidad, Save the Children pide a las administraciones públicas la puesta en marcha de políticas específicas dirigidas a la reducción de la desigualdad infantil. En este sentido, reclaman que se aumente la oferta de alquileres asequibles, así como el presupuesto en políticas de prevención y promoción de la salud infantil o que se proteja a los menores que viven en hogares con todos sus miembros en paro a través de una prestación por maternidad no contributiva.