Perros en el Turó Parc
Una imagen de archivo de un área para perros de Barcelona. Associació de Veïns i Comerciants del Turó Parc

La temática canina está en boca de los vecinos de varios barrios de Barcelona estos días. Y es que el retraso del plan municipal para ampliar el número de zonas de recreo para perros está generando cada vez más problemas de convivencia.

Los dueños de los canes no tienen espacios suficientes donde llevarlos (la ciudad cuenta con unos 33.000 m2 para estos animales, que son unos 70.000 según las encuestas municipales) y como consecuencia, son muchos los que aprovechan los parques para dejarlos sueltos, a pesar de que en estos espacios está prohibido. Desde asociaciones vecinales y entidades en defensa de los animales reclaman soluciones y ya han empezado a pactar algunas con el Ayuntamiento.

La Associació de Veïns i Comerciants del Turó Parc, por ejemplo, ha acordado con el distrito de Sarrià-Sant Gervasi que se prohiba la entrada de perros al parque después de su reforma, que empezará en julio y acabará a finales de año.

"Hay bastante unanimidad en señalar que la gran presencia de canes es lo que ha provocado el deterioro del recinto", señalan fuentes municipales.

Por su parte, el presidente de la entidad vecinal, Bartolomé Criado, apunta que existe "gente incívica que lleva a los perros sin correa y no recoge sus deposiciones" y aunque reconoce que "pagarán justos por pecadores", defiende la prohibición.

No lo hace, sin embargo, la asociación Turocan, contraria a la medida a pesar de que irá acompañada de la creación de una zona de recreo para perros cerca del parque, en Ganduxer con Borí i Fontestá. "Esta nueva área tendrá 1.071 m2 y estará equipada con mobiliario especial para que jueguen los animales", indican desde el distrito, e informan de que construirla y reformar el Turó Parc costará un total de 1,2 millones de euros.

Otro caso es el del parque de la Estació del Nord, donde también existen conflictos por la presencia de canes sueltos. "Hay perros que campan a sus anchas, muerden a los niños, hacen agujeros en el suelo y defecan donde quieren sin que los dueños recojan luego los excrementos", explica Josep Lluís Sabaté, expresidente de la Associació de Veïns de Fort Pienc.

Para evitar estos problemas, cuenta, los vecinos han reclamado al Ayuntamiento dividir el parque en dos áreas: una donde los canes puedan ir sueltos y otra donde no. Como la ordenanza de protección, tenencia y venta de animales prohibe que vayan sin correa en los parques, piden un decreto de alcaldía para que se pueda poner en marcha la medida.

Desde el consistorio explican que la propuesta de los vecinos "se está estudiando" y que por el momento se les ha ofrecido ampliar el pipican actual de 1.000 m2 a 1.900 y trasladarlo delante del Archivo General de la Corona de Aragón. A la entidad vecinal, sin embargo, no le convence esta solución. "Hay días que hay hasta 500 perros sueltos en el parque y un pipican no es un lugar de recreo", señala Sabaté.

Los vecinos piden que el el parque de la Estació del Nord se habilite una zona para dejar a los perros sueltosTambién en los jardines de Hiroshima, en Horta-Guinardó, hay polémica. Hace dos semanas la plataforma Espai Gos convocó allí una concentración para denunciar que el Ayuntamiento de Barcelona cerró una parte del parque que usaban "casi de forma exclusiva los propietarios de perros" para plantar plantas "con pinchos y urticantes" con el objetivo de "limitar la presencia" de canes.

Àngela Coll, portavoz de esta organización en defensa de estos animales, reclama que ante la falta de espacios para ellos en la ciudad, además de ejecutar el plan municipal para ampliar el número de zonas de recreo para perros, "se permita a determinadas horas que puedan ir sueltos en determinados espacios". La medida, según la teniente de alcalde Janet Sanz, ya está prevista.

Por el momento, el Ayuntamiento solo ha construido una de las zonas de recreo de 700 m2 para perros que el plan municipal contempla en cada distrito, la de Nou Barris. Una vez este esté totalmente ejecutado, Barcelona contará con 38.000 m2 para estos animales, 5.000 más que actualmente.

Mientras tanto, la lentitud de la puesta en marcha de las medidas previstas obliga a optar por soluciones provisionales, como las que se acuerdan con los vecinos en determinados barrios o como la moratoria para que los perros puedan seguir sueltos por la calle hasta 2018.

La Síndica recomienda cerrar las zonas para perros por la noche

La Síndica de Barcelona, Maria Assumpció Vilà, ha recomendado cerrar las zonas de recreo para perros por la noche, tras recibir una queja de los vecinos que viven junto al área para canes provisional de Nàpols con Gran Via.

Denuncian que los ladridos no les dejan dormir.

Consulta aquí más noticias de Barcelona.