Año de dramas atípicos, intensos y dolorosos pero al mismo tiempo bellos e íntimos de cara a los Óscar. Tras la contenida Loving, la emocional Lion y la devastadora Manchester frente al mar, llega a los cines españoles Moonlight, la historia de Chiron, un joven afroamericano que se ve obligado a salir adelante en una conflictiva zona de Miami.

De familia pobre, víctima de bullying, con un entorno sacudido por el tráfico y el consumo de drogas y un alma torturada por una homosexualidad reprimida que no llega a comprender, Chiron podría haber sido el protagonista de uno de los más burdos y lacrimógenos melodramas de la historia del cine. Pero no, Moonlight no es una hiperbólica oda a la tragedia, como Precious, ni un tosco y plano telefilme de después de comer. Aquí todo es mucho más sutil, más cercano y, quizá por eso mismo, más conmovedor.

Es un error citar la homosexualidad como tema central del filme. Esta pequeña joya de Barry Jenkins va mucho más allá. La familia, la amistad, la marginación, el acoso escolar, el amor y el sexo son los frágiles pilares sobre los que se sostiene una complicada historia de descubrimiento personal estructurada en tres actos claramente diferenciados que se corresponden con sendas etapa de la vida del joven Chiron, su infancia, su adolescencia y el inicio de su madurez.

¿Planteamiento, nudo y desenlace? En parte sí, pero a menudo solo se ven nudos por todas partes: perplejidad en un niño que no entiende por qué es diferente ni por qué le maltratan por ello, frustración de un joven incapaz de expresar sus emociones y dureza impostada en un adulto que no ha encontrado otra forma de sobrevivir en un entorno extraño y hostil.

El sobresaliente elenco de 'Moonlight' es uno de los grandes responsables de que se haya batido el récord de actores negros nominados a los Óscar

Durante todo este proceso, Moonlight se acerca a los clichés sobre los afroamericanos (la delincuencia, la pobreza, la dureza e invulnerabilidad masculina...), los disecciona y los destruye con un rico espectro de personajes que van mucho más allá de los tópicos, desde la doble moral de un traficante sensible y adorable a una figura materna que está muy lejos de ser un faro guía para su hijo.

El sobresaliente elenco de la película es uno de los grandes responsables de que este año se haya batido el récord de actores negros nominados a los Óscar (un hito al que también contribuyen Loving, Figuras ocultas y Fences). En un filme sin intérpretes protagonistas (el personaje principal está encarnado por tres actores diferentes), todos merecerían un premio a mejor actor o actriz de reparto. De hecho, dos de ellos llegarán a la gala de los Óscar con muchas posibilidades de llevarse la estatuilla en estas categorías, el carismático Mahershala Ali –el citado traficante– y Naomie Harris, gracias a su impecable papel como la madre de Chiron.

Los críticos ya se han rendido ante Moonlight. Conquistar la taquilla es algo más complicado. Alejada de los cánones comerciales, la cinta no puede encasillarse en el género del cine gay y tampoco en el drama racial. Es una historia iniciática de un joven confuso vertebrada en torno a una premisa, "no dejes que otros decidan quién eres", y lo difícil que es seguirla. Solo recomendada para espectadores sensibles, que no sensibleros.