Portada del cómic 'Escapar' de Guy Delisle
Portada del cómic 'Escapar' de Guy Delisle, sobre el secuestro de Christophe André, cooperante de Médicos Sin Fronteras. ASTIBERRI

El canadiense Guy Delisle, conocido en el mundo del cómic por las crónicas de sus viajes a Birmania y Jerusalén, retrata en su nuevo trabajo, Escapar: historia de un rehén, la historia real del cooperante de Médicos sin Fronteras Christophe André, quien fue secuestrado en 1997 durante su primera misión humanitaria.

"Escapar es la historia de un hombre que es secuestrado, la historia de cómo se sobrevive sin volverse loco. Quería que este libro fuera una experiencia para el lector, que se pusiese en la piel de la persona secuestrada", explicó Delisle (Quebec, 1966) sobre su nuevo libro editado en España por Astiberri. El cómic narra los tres meses de cautiverio de André en la región del Cáucaso, donde fue secuestrado.

Delisle, autor de otros títulos como Pyongyang, Shenzhen, Crónicas birmanas y Crónicas de Jerusalén, conoció la historia de André en un artículo de prensa que escribió, y más tarde pudo conocerlo cuando su mujer trabajó con él en Médicos Sin Fronteras.

"Tuve la oportunidad de estar con él y hacerle algunas preguntas, porque estaba realmente impresionado por la historia", explica, y añade que André no había hablado mucho sobre su secuestro fuera de su círculo familiar y de conocidos, aparte de ese artículo.

Una historia construida a base de entrevistas

Tras ese primer encuentro en 2001, Delisle pensó que "sería interesante" contar la historia en forma de cómic, y André accedió a hacer largas entrevistas un año después para documentar el tomo.

"Fue complicado, porque ni yo ni él teníamos fotos. Así que le hacía muchas preguntas sobre cómo era la gente que le secuestró, sobre el entorno". Porque, dice, no es lo mismo escribir un artículo -donde fácilmente se pueden relatar los hechos-, que ilustrar esa experiencia ajena, teniendo en cuenta, también, el paso del tiempo y que la memoria no es "tan fiable como una fotografía".

Fue complicado porque ni él ni yo teníamos fotosFueron las largas entrevistas con André su principal fuente de información para poder trabajar en Escapar, y basó su método en ordenar cronológicamente el cautiverio del rehén, un trabajo de "día a día" en el que no quiso dejarse ningún detalle porque "todos eran importantes".

Además, señala, siempre estuvo asesorado por el voluntario: "Iba leyendo mis avances y hacía comentarios, decía si había algo que cambiar", comenta, y esas sugerencias constantes fueron una gran ayuda para que se sintiese "muy cómodo", porque a fin de cuentas su trabajo era "poner palabras en boca de André".

Y eso es algo a lo que no está acostumbrado el dibujante, que, normalmente, escribe historias que él mismo ha vivido, tomándose tiempo para "conocer a la gente, escribiendo notas", y materializándolo todo después en ilustraciones.

La historia es "minimalista", con una simple habitación como escenario, y, teniendo eso en mente, se dio cuenta de que Escapar requería de una gama de colores también simple. Primero barajó hacer el cómic en blanco y negro, aunque finalmente se decantó por el frío azul.