Cada vez son más los granadinos que se curan en salud contra los morosos cuando ponen un piso en alquiler. Por eso, 3.962 viviendas de la provincia cuentan ya con un contrato blindado frente a impagos o desperfectos.

Sólo de enero a septiembre de este año se han firmado en Granada 2.064 contratos con este convenio; un 8% más que en todo 2006 (1.898 contratos), según la Corte de Arbitraje.

Su secretario general, Mario Navarro, vincula este alza al hecho de que Granada sea una ciudad con muchos estudiantes, algo que también ocurre en Pamplona o Santiago de Compostela. «El propietario teme que le dejen el piso en mal estado», afirma. En Granada ya hay 46 inmobiliarias homologadas para darle la documentación.

En 30 días

Con esta garantía, dueños e inquilinos evitan la vía judicial en caso de conflicto, dejando el problema en manos de un árbitro que dicta sentencias en menos tiempo (30 días, frente a los ocho meses de un tribunal convencional).

En 2006, la Corte de Arbitraje resolvió 112 conflictos en la provincia granadina. 92 fueron por impagos, 4 por subarriendo y otros 16 por obras no consentidas.

Garantía de alquiler. ¿Qué es y qué hace?.- Es un impreso adjunto al contrato que refuerza el compromiso y lo somete a una corte de arbitraje que, en caso de conflicto, lo resuelve con una sentencia firme en 30 días (dos meses como máximo).

Información. ¿Dónde dirigirse?.- El teléfono 902 217 121 (coste seis céntimos por minuto) asesora e informa del lugar más cercano a su domicilio donde recoger los documentos, que cuestan 42 euros. Ambas partes deben firmarlo.

Los gastos. ¿Quién paga?.- Puede abonarse a medias o hacerse cargo la parte interesada. En caso de conflicto, el condenado deberá pagar 90 euros de costas y 55 euros de gastos administrativos. El demandante, nada.

El testimonio.
Paqui Pizarro. 32 años, enfermera: "Se fueron sin pagar la luz"
Cuando sus anteriores inquilinos se marcharon del piso que tenía arrendado sin haber pagado los recibos de la luz y del agua, Paqui decidió adherirse a la garantía de alquiler contra morosos, tal y como le había recomendado su inmobiliaria. «No lo hice porque la pareja a la que alquilé el piso parecía majísima, pero luego no podía ni localizarles», explica la propietaria. Ahora lleva un mes con este tipo de contrato y reconoce sentirse «bastante más segura que antes».