La Punta Liquerique, una de las zonas más visitadas y emblemáticas del puerto deportivo de la ciudad, presenta desde hace tiempo un aspecto bastante deplorable, según denuncian los vecinos.

A los cientos de ‘graffitis' y pintadas que ‘adornan' las paredes del muelle, hay que sumarle la concentración de los gatos callejeros, que desde hace tiempo se han instalado allí.


Según José Luis Álvarez Suárez, vecino de la zona, hay un matrimonio que cada día ceba a una docena de minininos. «No es plan, ya que luego toda la zona huele a los excrementos de estos animales», concluye.