En Granada, muchos confunden los contenedores de Cáritas con los de basura. Y es que el 80% de la ropa que entregamos a esta entidad está rota, sucia o demasiado deteriorada para entregárselas a nadie.

Todo lo que no sirve se vende por un precio simbólico a una empresa alicantina que se encarga de reciclarla reutilizando tejidos, botones y cremalleras. El precio de venta de una camisa desechada es de menos de un céntimo.

La Fundación Granada Solidaridad y Empleo recoge y clasifica cada día unas 50 prendas en el almacén de Cáritas de la calle Doctor Azpitarte. Según su gerente, Irene Estévez, antes les costaba dinero deshacerse de lo que no servía ya que tenían que enviarlo todo al vertedero.

Además, parte de lo que sí está en condiciones se vende en las dos tiendas de ropa de segunda mano que tiene Cáritas (en calle San Jerónimo y en la Placeta de Marte).

«Es una forma de autofinanciarnos y conseguir los sueldos de las ocho personas que tenemos en plantilla», afirma Estévez. Los empleados son gente con pocos recursos, escasa formación o problemas de adicciones a los que se les ha dado un puesto de trabajo.

Precios módicos

Las tiendas son también la forma de llegar a un gran número de personas con necesidades, pero a los que no les gusta ir a la parroquia a pedir. «Les da vergüenza y prefieren comprar, aunque a precios mucho más económicos», explica la responsable de la fundación.

Para recibir ropa de Cáritas no hace falta presentar ningún papel, aunque lo normal es que acudan derivados por la parroquia.

Juguetes a un euro

En Navidad, Cáritas recoge, limpia y adecenta los juguetes que le van llegando durante el año para ponerlos a la venta en sus tiendas de segunda mano por uno o dos euros. Así, las familias con pocos recursos también pueden hacerle regalos a los más pequeños. Según explica la responsable de la fundación encargada de la recogida y clasificación de todos estos objetos, muchos de los juguetes están casi nuevos y son modernos, pero sus primeros dueños ya se han cansado de ellos.