La frontera imaginaria que separa la zona portuaria del resto de la ciudad se va a convertir en breve en un banco de pruebas para medir la contaminación atmosférica en Alicante.

El presidente de la Autoridad Portuaria, Sergio Campos, que acaba de asumir el cargo, ha previsto como una de sus primeros objetivos la instalación de unos «sensores del viento» que durante un periodo de tres a cinco días evaluarán que el trabajo de carga y descarga de mercancías en el puerto no produzca molestias a los residentes más próximos.

Estamos muy preocupados porque el impacto medioambiental sea mínimo, y así sabremos qué partículas se depositan en el aire»


«Estamos muy preocupados porque el impacto medioambiental sea mínimo, y así sabremos qué partículas se depositan en el aire», ha explicado Campos.

En caso de que el origen sean las operaciones portuarias, se compromete a tomar medidas, pero no descarta que esa polución venga de la ciudad.

En cuanto a los nuevos silos de cemento, que tanto rechazo han suscitado en algunos sectores de la población, los controles se efectuarán en la nueva dársena pesquera, cerca de San Gabriel.

«Estas instalaciones no son cementeras, como mucha gente dice, sino depósitos o almacenes para que el cemento se mueva por el puerto», ha tranquilizado el responsable portuario.

A priori, Campos está convencido de que estos silos «no perjudican a nadie y no hay contaminación».