Unos 2.700 estudiantes asturianos de 4 a 17 años son superdotados, pero la Consejería de Educación sólo ha detectado a 75 de los 109.805 que estudian Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato. Esto supone que sólo el  2,7% sabe que es superdotado. El 97,3% está aún sin identificar. Así lo denuncia la Asociación de Padres de Alumnos de Altas Capacidades (Apadac).

La presidenta de la entidad, Paloma de Castro, explica que no son los típicos empollones. De hecho, según el Ministerio de Educación, el 70% tiene un rendimiento bajo y entre el 35% y el 50% sufre fracaso escolar.

En muchos casos se trata de alumnos con mal comportamiento, independientes, solitarios, que no se adaptan fácilmente y que no siguen las explicaciones del profesor «porque se aburren o les interesan otras cosas». 

Su cociente intelectual supera los 130 puntos, cuando la media está entre los 95 y los 110. Un 2,5% de la población lo tiene. Algunas de sus características son:

Creatividad.- Resuelven los problemas buscando soluciones trascendentes.

Sensibilidad.- La madurez emocional no va acorde con la intelectual.

Otras.- Amplitud de vocabulario, precocidad, capacidad de abstracción para entender los problemas...

En Pola de Siero, un cole de listos

Desde hace cinco años, por propia voluntad, en el colegio público Celestino Montoto de Pola de Siero detectan a niños con «habilidades especiales», explica  su director, Vicente Montes. Actualmente son cinco de 350, pero por sus aulas han pasado 16. Los profesores se adaptan a ellos: concentran las materias y crean grupos liderados por los superdotados. Consiguen una mejor adaptación y enseñan a los demás. «Tienen mucho que aportar», aclara.

  5 PREGUNTAS A... Abel Martín. Alumno con altas capacidades

1.- ¿Cuáles son sus habilidades? Suena como si fuera un superhéroe (Ríe). Son las típicas: más capacidad de aprendizaje para asimilar conceptos, pero también más abstracción... Tenía facilidad para las matemáticas, pero no tanto para otras asignaturas de memorizar, como historia o literatura. Estoy acostumbrado a entender las cosas.

2.- Es universitario. ¿Sus compañeros conocen de su inteligencia? No, no lo comento con nadie para evitar prejuicios, porque te ponen una etiqueta. No me siento avergonzado de ser como soy, pero no creo que el hecho de ser superdotado sea lo que me defina.

3.- ¿Existe rechazo a los superdotados? Cuando estaba en el colegio sí tuve algún problema de adaptación porque maduras más rápido que los demás y se nota. Fue durante la adolescencia. Te sientes un poco bicho raro, pero ahora tengo una vida perfectamente normal. Sobre este tema hay un gran desconocimiento. La imagen del cerebrito, con poca vida social, enclenque y feo, no se cumple. A veces es todo lo contrario.

4.- ¿Cómo le va en la Universidad? Los resultados son buenos, pero no fue llegar y triunfar; hay que trabajar duro, aunque tengo más facilidades que otros para algunas cosas. Ç

5.- ¿Se aburre en clase? Ahora no, pero en el colegio sí. No tengo muy buenos recuerdos. Las tareas eran muy repetitivas y me parecía que perdía mucho el tiempo. Afortunadamente, mis padres me motivaban y también los profesores. Para ello, me ponían algunos ejercicios de cursos más adelantados.