El veto temporal a la entrada de ciudadanos de varios países de mayoría musulmana decretado por el presidente de EE UU, Donald Trump, ha provocado este sábado el caos y la indignación en medio mundo, mientras numerosos viajeros veían bloqueado ya su acceso a territorio estadounidense.

Multitud de personas han sufrido ya este sábado el impacto directo de unas medidas muy criticadas tanto dentro como fuera del país.
Padres que viajaban a EE UU para reunirse con sus familias, estudiantes en universidades estadounidenses o refugiados que huían de la guerra estaban entre los primeros afectados. A lo largo del día fueron conociéndose casos de personas a las que no se les permitió viajar rumbo a Estados Unidos desde lugares como Egipto, Turquía u Holanda, y de otros que fueron bloqueados a su llegada al país.

En Nueva York, más de una decena de personas fueron retenidas en el aeropuerto internacional JFK, incluidos dos ciudadanos iraquíes que habían obtenido visados especiales para trasladarse a EE UU.

Uno de ellos, Hameed Jhalid Darweesh, fue liberado tras horas de detención y después de la mediación de varias organizaciones y de dos congresistas demócratas. Darweesh, de 53 años, había obtenido un visado para él y su familia tras haber cooperado durante años con las fuerzas armadas estadounidenses en Irak. A su llegada a Nueva York en la tarde del viernes, su esposa y sus hijos pudieron pasar el control de pasaportes, pero él fue detenido, según sus abogados.

"Apoyé al Gobierno de EE UU desde el otro lado del mundo, pero cuando llegué aquí me dijeron 'no' y me trataron como si me hubiese saltado las reglas o hubiese hecho algo malo", lamentó el hombre en declaraciones a los periodistas, en las que agradeció el apoyo de muchos estadounidenses.

Además de Darweesh, fue retenido otro iraquí, Sameer Abdulkhaleq Alshawi, de 33 años, que había obtenido un visado para reunirse con su familia en EE UU, donde su mujer vive como refugiada tras haber trabajado para el Gobierno del país.

En nombre de ambos ciudadanos iraquíes, un grupo de abogados de organizaciones de derechos ha presentado este sábado una demanda ante un tribunal federal de Nueva York exigiendo su liberación y la de otras personas que puedan encontrarse en su misma situación, argumentando que la orden firmada por Trump es anticonstitucional

La orden ejecutiva de Trump dispone la suspensión de todas las acogidas de refugiados durante 120 días para examinar los mecanismos de aceptación y asegurarse de que radicales no pisan territorio estadounidense. Además, suspende durante 90 días la concesión de visados a todos los ciudadanos de varios países de mayoría musulmana hasta que se adopten procesos de "escrutinio extremo", algo que es visto por algunas organizaciones como un paso hacia la prohibición de la migración musulmana. En principio los países afectados son Libia, Sudán, Somalia, Siria, Irak, Yemen e Irán.

También este sábado, las autoridades egipcias han prohibido embarcar en un avión hacia Nueva York a una familia iraquí de cinco integrantes después de las órdenes ejecutivas firmadas por el presidente de EE UU en materia migratoria.

Los cinco iraquíes —un hombre, una mujer y sus tres hijos— tenían visado de entrada en EE UU, pero Egipto les impidió viajar a petición de las autoridades estadounidenses y fueron devueltos a su país de origen, según una fuente del aeropuerto de El Cairo. La familia llegó este sábado a El Cairo procedente de Irak y pretendía viajar en el vuelo MS 985 de Egyptair al aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York.

Siguiendo un acuerdo entre Egipto y EE UU, Egyptair envía la lista de pasajeros de sus vuelos al aeropuerto de Nueva York y, en este caso, las autoridades estadounidenses negaron el permiso a la familia iraquí, a pesar de que tenía visado.

Protestas en EE UU

El veto temporal a la entrada en Estados Unidos de ciudadanos de varios países de mayoría musulmana ha provocado protestas en el aeropuerto neoyorquino de JFK y en otros puntos del país. Un importante grupo de personas se han concentrado frente a una de las terminales del JFK, donde varias organizaciones han convocado una protesta.

"Déjenles entrar", "Todos son bienvenidos aquí" o "Esto es ilegal" eran algunas de las pancartas que podían verse en la concentración en el aeropuerto neoyorquino, respaldada por varios grupos de derechos civiles y de protección de los inmigrantes.

En un comunicado, la organización Make the Road exigió a Trump dar marcha atrás a su decisión y dejar en libertad inmediatamente a las personas detenidas en las últimas horas.

"Lo que está ocurriendo en el aeropuerto internacional JFK ahora mismo es una afrenta a los valores estadounidenses", denunció en una nota la congresista demócrata Nydia Velázquez, que se desplazó al lugar para tratar de lograr la liberación de varias retenidos. Según Velázquez, las acciones de Trump recuerdan "episodios oscuros" de la historia del país, como cuando se negó la entrada a refugiados judíos que huían del nazismo.

También están previstas protestas en otros puntos de la ciudad y del país ante una medida que ha provocado una gran conmoción dentro y fuera de Estados Unidos.

Demanda por discriminación

Por otro lado, el Consejo de Relaciones Americano-Islámicas (CAIR), la organización por los derechos de los musulmanes más importante de Estados Unidos, anunciará el próximo lunes que presentará una demanda para repeler la orden ejecutiva de Donald Trump contra la entrada de refugiados e individuos de varios países musulmanes en Estados Unidos.

La orden no se ha basado en la realidad, sino en el fascismo La demanda será presentada antre el tribunal de distrito oeste de Virginia y cuestiona la constitucionalidad de la orden ejecutiva de Trump al considerar que el documento va más allá de la lucha contra el yihadismo y pretende ser una prohibición en firme contra los países de fe islámica.

"No hay prueba alguna de que los refugiados, que de por sí son las personas más investigadas de entre todas las que entran en nuestro país, supongan una amenaza para la seguridad", ha declarado la responsable del departamento legal del CAIR, Lena Masri, quien asegura que "la orden no se ha basado en la realidad, sino en el fascismo".

"Los tribunales", ha añadido el fiscal Gadeir Abbas, participante en la demanda, "deben hacer lo que el presidente Trump no ha querido, que es garantizar que nuestro Gobierno no segrega a la gente según su fe".