Drew Barrymore
La actriz Drew Barrymore, posando en la presentación de 'Santa Clarita Diet'. GTRES

Un día cualquiera, Sheila (Drew Barrymore) descubre que ha muerto, aunque se siente más viva que nunca. Tratará de que eso no afecte a su familia, pero... tendrá que comerse a la gente. Así es Santa Clarita Diet, que Netflix estrena el 3 de febrero.

¿Como es ser una muerta viviente?
Es tan divertido que ahora intento recordar cómo era estar viva (risas). Sheila se pasa la mitad del tiempo sintiéndose mal por lo que hace y la otra mitad del tiempo es una liberación total y descubre que comer gente es incluso divertido.

¿Cómo enfrentó el papel?
Cuando me propusieron el personaje mi mente gritó: ¡Tienes que hacerlo! Pensé que era una oportunidad de hacer algo que para mí era muy entretenido y divertido y que a la vez tenía momentos muy emotivos. Sheila tiene un cierto tipo de dulzura y debilidades.
Es una serie políticamente incorrecta. Para bien o para mal es una serie dura, gore, pero este tipo de contenido, con este ADN particular, que antes no tenía cabida en el mundo del entretenimiento, ahora es aceptable.

Hablenos de su personaje...
Me gusta Sheila, me gusta el despertar que tiene en la serie. Al principio el personaje es más inocente, más aniñado y al final tiene una determinación de hierro. Lo que le sucede es algo que realmente la cambia.

Así que es un personaje complejo...
Cuando trabajo me gusta que haya un reto, que no sea simplemente que me den un papel y que me digan qué tengo que decir y cómo decirlo. Me gusta aportar incluso si eso puede tener consecuencias.

Si tuviera que comerse a alguien... ¿a quién sería?
Me comería a Cate Blanchett, me encanta, estoy enamorada de ella. Ella siempre tiene un halo de grandeza a su alrededor. He salido por ahí con ella un par de veces y es como la Katharine Hepburn de su generación.

Tuvo que comer recreaciones de partes humanas... ¿le dio asco?
Sí, un montón. Lo peor de todo fue algo que pensé que sería inocuo, porque era carne cruda pero no sé qué narices era porque tenía una consistencia rara y fue la cosa más asquerosa que he tenido que hacer.

Toda esa actitud de mujer fuerte es sólo producto de que ella empieza a reflexionar sobre sí misma ¿Era como tartar?
No, eso habría estado bien, era como un cerebro y olía raro, era asqueroso, horrible... fue como comerse la suela de un zapato. Aun así me encantó la experiencia.

¿Le encantó?
Sí, la parte buena es que podía comer cosas diferentes cada día, porque para recrear lo que comía Sheila usaban productos de todo tipo, como manzanas secas o tarta, sepia, aceitunas... nunca sabía qué me iba a tocar ese día.

¿Tuvo que hacer dieta para hacer el papel?
Pesaba 65 kilos cuando empezó el rodaje y 56 cuando lo terminé. Si sólo comes las proteínas de tus víctimas tu cuerpo va a cambiar sí o sí. Lo más importante era tener sal y pimienta cerca (risas).

Así que sí tuvo que transformarse...
Acepté todo lo que provenía del personaje: comer carne cruda, aclararme el pelo, tomar complementos nutricionales, meterme en los zapatos de alguien infantil e ir perdiendo peso progresivamente a lo largo del verano, que fue cuando tuvo lugar el rodaje.

¿Le cambió el humor?
Sí, bajar cerca de 9 kilos fue algo muy duro, tuve que ponerme metas a mí misma para hacerlo progresivamente. Pero también fue una gran excusa para decirme a mí misma que tenía que comer más sano y perder peso. Me sentí genial después de eso y al mismo tiempo fue un verano maravilloso en California con mis compañeros, con los guionistas y con el equipo, porque les adoro.

¿Aprovechó el tiempo libre allí?
Sí, aproveché para pasar el verano con mis hijas en California... luchando contra el tráfico, lo que me hace muy feliz (risas).

¿Hay algún mensaje en la serie?
Sí y no. Por un lado Víctor tenía muy claro que lo que Sheila hace no es un ejemplo a seguir. Sabemos que lo que ella hace no está bien y creo que Sheila llega a perder el control. Ella es consciente de lo que está haciendo y siente que está yendo demasiado lejos. Esta personalidad dual la creamos junto a Víctor, hablando durante todo el rodaje. Por otro lado, si algo te ha cambiado como a ella y sigues trabajando y haciendo vida normal, eso es completamente salvaje. Ella está dejando de lado su parte racional en un ambiente de normalidad. Eso me resultó interesante.

Sheila pega un gran cambio como mujer... recupera su lado sexy y a la vez se hace fuerte como mujer...
No me sentía sexy... Sheila estaba en un momento malo de su vida cuando empieza la serie, así que creo que toda esa actitud de empoderamiento y toda esa actitud de mujer fuerte es sólo producto de que ella empieza a reflexionar sobre sí misma y eso es algo que queda claro al final de la serie. Ese argumento, esa evolución, daba una excusa para mostrar algo así, aunque no estoy segura de que sea un mensaje feminista. Simplemente es una mujer más feliz cuando acaba la serie y eso es genial.

¿Por amor se puede aceptar cualquier cosa?
Creo que Joel (el personaje de su marido) en algunos puntos de la serie se ajusta más al estereotipo de esposa y Sheila lleva los pantalones y maneja la situación, ella toma las decisiones. Él se siente atrapado en la situación, pero la afronta con una actitud de amar y apoyar a su mujer. Me gusta que al fin y al cabo son una pareja que llevan casados 25 años y esa situación hace que formen un equipo. Es algo que merece la pena ver.

Hay quién ha visto un mensaje feminista en eso...
Joel y ella quieren evitar los conflictos entre ellos, quieren ser un equipo, iguales, pero claro, ella se está comiendo a la gente... ¿es eso feminista? (risas). Hay un empoderamiento pero viene de la mano con la situación que ella está atravesando.

¿Alguna anécdota de rodaje?
Víctor siempre venía al trabajo con su coche y todos los días le ponía una funda, y le decíamos, ¿en serio tienes que ponerle la funda? ¿Piensas que le vamos a hacer algo a tu coche? Y él se ponía muy serio con eso y era muy divertido. Incluso le hicimos fotos al coche con la funda. Al final del rodaje él estaba trabajando tan duro, es el creador, el productor, el director... que al final se acabó olvidando de ponerle la funda al coche, así al final del rodaje le llenamos el coche de nueces*.

[*Se trata de un juego de palabras pues hay una escena dentro de un coche en el que se habla de 'nuts' nueces en inglés, palabra también usada para referirse a los testículos]

¿Se debe hacer cualquier cosa por amor? ¿Cuál sería su límite?
En nuestro día a día no suele haber cosas que nos hagan planteamos esa pregunta, pero en la serie pasa algo drástico que lleva a los dos a formar un equipo. Éste es un gran mensaje para las parejas.

¿Cómo ha sido trabajar con Netflix?
Trabajar con Netflix te da mucha libertad. Son como los niños guais que hay en cualquier cole. Me emocioné mucho porque siempre había oído hablar de esa libertad. Ellos se implican en cómo está funcionando la serie y cuidan de ti, pero además puedes hablar de todo lo que estás haciendo y te aconsejan, pero también dejan hacer las cosas a tu manera. Es un buen equilibrio.

Si Sheila se enfrentara a un personaje de 'The Walking Dead'... ¿quién ganaría?
¿A qué personaje?

Pongamos que Negan...
¿El humano loco del bate? Mierdar, no lo sé, pero me encantaría ver esa pelea, porque después de todos los muertos vivientes a los que se ha enfrentado tiene pinta de ser bastante bueno luchando contra zombies. Habría que subirse al cuadrilátero y ver qué pasa.