Si uno va al monte a prenderle fuego y en lugar de un corzo se encuentra con un militar, lo más probable es que deje las cerillas a un lado. Ésta es la filosofía que impulsó a la Xunta y al Gobierno central a llenar este pasado verano los montes gallegos de efectivos del Ejército. Y funcionó: hubo mínimos históricos de incendios. Sin embargo, no fue gratis. Las arcas gallegas tuvieron que desembolsar un millón de euros para hacer realidad la medida.

La partida se destinó a tener al Ejército en los montes y en dietas y gastos de funcionamiento, según explicó ayer el subsecretario del Ministerio de Interior, Justo Zambrana. También informó de que el convenio que llenó de militares el campo gallego se repetirá en 2008, aunque con algunos cambios. Como adelanto, anunció que habrá más agentes de la Guardia Civil patrullando.

Un resultado histórico

La crisis incendiaria de 2006 se saldó con 82.000 hectáreas arrasadas en tan sólo 12 días de agosto. En todo el verano de este año hubo 1.073 incendios y 1.989 hectáreas quemadas. Según Xunta y Gobierno central, esto se debió al operativo preventivo de Ejército, Policía Nacional y Guardia Civil, a las detenciones de incendiarios y a la concienciación ciudadana.