«Soy la mujer más feliz del mundo. Si la niña recae, me opero»
Rocío con la resolución de la jueza a la puerta de su casa, en una foto de archivo.(Kako Rangel)

«Soy la mujer más feliz del mundo. Estoy muy contenta por el auto de la jueza, aunque un poco baja de ánimos porque a Noara le ha subido la bilirrubina». Son las declaraciones a 20 minutos de Rocío, quien asegura que dio más de un salto de alegría cuando conoció la noticia.

La joven de 17 años, de Camas, iba ayer en el AVE con su madre hacia el hospital Reina Sofía (Córdoba) a otra revisión de Noara, cuando su abogado, Juan Manuel Gabella, la llamó para decirle que la jueza autoriza que done parte de su hígado a su bebé. La pequeña, de seis meses, sufre una malformación de este órgano que puede causarle la muerte.

«Si la niña recae y el hígado no llega, me opero y le doy parte del mío. Pero lo haré cuando los médicos lo vean conveniente», dice Rocío. Hace dos semanas pidió permiso a la justicia para hacerlo. La ley vigente no autoriza a los menores de edad a convertirse en donantes vivos.

Pruebas médicas

Rocío, que dentro de cinco meses cumplirá 18 años, ya sabe que su hígado es compatible con el de su hija. «Me han hecho muchísimas pruebas: respiratorias, una ecografía, una radiología y una resonancia. Me ha visto el cardiólogo y el de digestivo. Sólo me queda la prueba del cateterismo de hígado», explica la joven.

Dentro de 15 ó 20 días podría ser intervenida, «no exenta de riesgos». Ése es el tiempo que se tardará en tener todos los trámites listos, según explica Manuel Alonso, coordinador de trasplantes de Andalucía.

Rocío, según Alonso, tiene aún que manifestar formalmente su deseo de donar parte de su hígado a su hija en el Reina Sofía, donde se le realizarán las pruebas para asegurar la idoneidad del trasplante. Una vez certificada, un juez tendrá que emitir un auto dando el visto bueno a la operación. Un día después podría realizarse.

«La mejor opción es el trasplante de fallecido»

Según los expertos. Noara puede recibir tres tipos de trasplantes: el de un hígado entero de un niño fallecido; un segmento hepático de un donante adulto fallecido o de un donante vivo. «La mejor opción siempre es el trasplante de fallecido, ya que el donante vivo no está exento de riesgos», dice Alonso, coordinador de trasplantes.

Noara sigue en lista de espera de donante de cadáver, por lo que no se descarta que llegue un órgano. Ella es la única andaluza de los 16 niños españoles que esperan  un trasplante de hígado. A pesar de que el 85% de los españoles están a favor de la donación, entre un 8% y un 10% de los pacientes fallecen en lista de espera.

Donante capacitada

«Si Rocío fue capaz de quedarse embarazada, también lo es para donar un órgano», dicen los pediatras. María Jesús Montero, consejera de Salud, aclara que la resolución judicial no significa que Rocío vaya a operarse mañana.