Errejón y Pablo Iglesias en el debate de investidura en el Congreso.
Iñigo Errejón, secretario político de Podemos,  y Pablo Iglesias, secretario general. EUROPA PRESS

El pacto entre las corrientes de Podemos para evitar una confrontación en el próximo congreso del partido se presenta complicado, pero no imposible. Por eso, para tratar de acercar posturas  y unificar propuestas, el secretario general, Pablo Iglesias, se verá este miércoles con las distintas familias que han presentado documentos para la II Asamblea Ciudadana, conocida como Vistalegre II y que se celebrará del 10 al 12 de febrero.

A la cita acudirán el número dos de Podemos, Íñigo Errejón, el anticapitalista Miguel Urbán y la secretaria de Análisis y Programa, Carolina Bescansa, que ha presentado una iniciativa para tratar de tender puentes entre los dos principales referentes del partido.

Errejón se mostró este martes "razonablemente optimista" de cara al encuentro, pero avisó al líder, sin citarlo, de que "la unidad no se decreta desde arriba", sino que "se construye con pluralidad e integración", e insistió en que su equipo contempla presentar su propia lista a la dirección. "Vamos a ver sobre qué puntos hay acuerdos. Si no los hay, lo más honesto ante la militancia es presentar una candidatura", dijo.

Los escollos para el pacto no son pocos. Para empezar, el número dos subrayó que su apuesta política es "ensanchar". Podemos para que sea útil en las instituciones y no "cavar trincheras". Para los errejonistas, en el momento actual, con un Gobierno débil y en minoría, hay que pasar a la ofensiva para arrancar victorias al Ejecutivo y recuperar la iniciativa política para beneficiar a la gente.

Vamos a ver si hay acuerdos. Si no los hay, lo más honesto ante la militancia es presentar una candidatura

Los pablistas, en cambio, consideran que, sin tener mayoría en el Parlamento, deben centrarse en promover la movilización social y en "cavar trincheras en la sociedad civil" para ser la voz de los desfavorecidos.

En lo organizativo, el principal caballo de batalla del sector del secretario político será blindar la independencia de la Comisión de Garantías, el tribunal interno del partido, que actualmente cuenta con mayoría pablista. Algunas de sus decisiones, como la de anular el sistema de votación aprobado por los inscritos para la Asamblea de Madrid, o validar la acumulación de cargos del líder en Madrid, Ramón Espinar, soliviantaron al sector errejonista.

"Si queremos en España un Poder Judicial fuerte e independiente del resto de poderes del Estado, tenemos que aplicárnoslo dentro de Podemos", subrayó este martes Errejón sobre este órgano interno. A juicio de sus partidarios, la propuesta de Iglesias a este respecto es confusa.

El otro punto de fricción son las consultas internas. Actualmente el secretario general tiene capacidad de convocarlas. Los errejonistas creen que Iglesias ha utilizado esta competencia para dirimir discrepancias políticas evitando al Consejo Ciudadano Estatal (CCE), máximo órgano entre congresos, y convirtiendo dichas consultas en plebiscitos sobre sí mismo. Para evitarlo, pretenden limitarle al secretario general esta atribución, de manera que ya no pueda hacerlo unilateralmente si no lo aprueba por mayoría simple el órgano de dirección.

Iglesias, por su parte, pretende conservar este poder y aboga en su documento por "proteger la democracia directa en Podemos frente a cualquier tendencia burocratizadora". Errejón cree que puede lograr acuerdos parciales con las distintas partes, sobre todo en el documento sobre igualdad y en el ético, pero insiste en que donde no sea posible serán los inscritos los que tendrán que decidir.

Según las reglas de Vistalegre, si se presenta un documento político en la Asamblea hay que acompañarlo de una candidatura para la composición del CCE, órgano máximo de dirección que se elige en una votación separada a la del secretario general. Errejón ya ha aclarado que no va a disputar el liderazgo, pero Iglesias sostiene que se irá si hay varias listas y la suya no es la más votada.