"Hace cinco años perdí mucho más que unos cuantos kilos: perdí toda la esperanza", cuenta Beatriz Esteban (Valencia 1997), que acaba de publicar en forma de novela Seré frágil (finalista del Premio Jordi Sierra i Fabra) su historia, su enfermedad, la anorexia. "Parte de mi vida está en este libro, que es fruto de todo lo que aprendí en aquel tiempo".

Guapa, menuda y vestida con una camisa de tono claro, que no es poco para alguien que ha padecido o padece un trastorno de la alimentación (es el negro el perfecto tono para marcar la delgadez), se muestra muy segura de que ya pasó la enfermedad. Sorprende que lo afirme al poco de empezar a charlar con tanta certeza: "Yo no voy a volver a pasar por ahí. Ahora sé como pelear". Pero ¿no queda siempre algo de ella? "No, yo no creo que esto sea para siempre. Hay casos que se cronifican, pero no es el mío y esa es una de las cosas a las que hay que quitar el estigma".

Hay casos que se cronifican, pero no es el mío y esa es una de las cosas a las que hay que quitar el estigmaNo tiene ni 20 años pero alza orgullosa la bandera de ganadora. Ojalá tenga razón, ojalá no vuelva a mirar a esa chica del espejo y sentir que no puede más y que morir tendría más sentido. Ojalá también pueda además, como pretende, ayudar con su Seré frágil (Planeta). Un título que alude según Beatriz a esa necesidad de sentirse frágil a la que le llevó la anorexia. ¿No es más querer desaparecer, no estar, que ser frágil? "Sí, claro, esta enfermedad es eso. Y no eliges tú, te elige ella a ti. Es otro de los estigmas que hay que quitarle a esto".

Tiene muchos, como que se trata de una enfermedad frívola. Pero ¿de verdad alguien cree que se puede querer, rozar y en ocasiones lograr la muerte solo por estar delgado? Ella ha vivido, así lo afirma, y conoce todos los juicios injustos y falsos que acarrea la anorexia y que, ccomo tantas otra veces, nace de la ignorancia. De la profunda. Tal es su compromiso y su lucha que está estudiando Psicología, y sabe bien que al hacer ficción, contar la anorexia como novela, consigue mostrar con mayor efectividad lo que es realmente. Escribiendo es como empezó a liberar peso de la mochila que en ocasiones nunca se queda vacía del todo.

"Espero que sirva para comprender lo que es un trastorno alimenticio, cómo afecta y desgasta a una persona, cómo mata". La pregunta es personal, y la respuesta es, con cierto quiebro en la voz, una negativa comprensible. ¿Llegó a querer morir Beatriz, igual que tantas otras personas que padecen este trastorno? "No entro ahí, eso es muy personal, y no quiero".  Su meta: "Quiero dar un soplo de esperanza a todos los que, como yo, se han sentido insuficientes, solos e incomprendidos".

Ya solo con el prólogo basta para salir de esa gran estupidez que lleva a algunos a pensar que "con un buen cocido se arregla", desgraciada frase que muchos de los que han pasado por estos trastornos han tenido que escuchar. "No recuerdo la primera vez que sentí que no era suficiente, ni el primer día que quise arrancarme al piel y dejar de ser quien era. No recuerdo cuándo empecé a odiarme"  es el devasatador inicio de este libro y la bofetada precisa para los que juzgan, señalan y marcan.

Otras novelas con la anorexia como protagonista

El revés del alma, Carla Guelfenbein (Alfaguara). Retrata la autora el infierno de la anorexia y la bulimia a través de Daniela, la sobrina de Ana, una fotógrafa que refresa a Chile tras más de veinte años. Se verá haciendo frente al termendo dolor de su sobrina y todo un mundo que no conoce. En cada una de las mujeres de esta historia hay un retrato como señaló Skármeta de la mujer contemporánea "sin efectismos".

Doña Oráculo, Margaret Atwood (El aleph). La protagonista, una novelista que lleva media vida escapando de situaciones difíciles, padece anorexia, bulimia y sobreingesta compulsiva. La novela alterna pasado y presente de modo que se vea cómo era esta mujer una niña gordita cuya madre siempre la puso en tela de juicio por ello.

¿De verdad alguien cree que se puede querer, rozar y en ocasiones lograr la muerte solo por estar delgado?Las chicas de alambre, Jordi Sierra i Fabra (Alfaguara). Es uno de nuestros mejores valores de la literatura juvenil (con más de 150 libros publicados), capaz de llegar a más jóvenes que cualquier otro. En esta obra abordó los trastornos de la alimentación mediante el periodista Jon Boix cuyo nuevo reportaje intenta esclarecer el misterio de una de las modelos más famosas de la historia, desaparecida hace diez años.

Corazón de mariposa, Andrea Tomé (Neo). Ganadora Andrea Tomé del Premio Literario La Caixa gracias a Corazón de mariposa, hace frente en esta obra Andrea a la anorexia que ella padece desde los 16 años. «Llegué a la conclusión de que es una enfermedad de la que se sabe poco. Resulta triste que todavía haya tantos prejuicios en una sociedad en la que 4 de cada 100 jóvenes padecen algún trastorno de este tipo».

Biografía del hambre, Amélie Nothomb (Anagrama). Parte esta novela de la propia realidad de la autora, que sufrió anorexia durante dos años. Cuenta en primera persona la parte fundamental para entender la enfermedad de infancia y juventud, poniendo la tilde en su obsesión por la comida. Amélie Nothomb quiso además que fuera una foto de ella misma la que ilustrara la portada. Y así fue.

Peso cero, Antonia Romero (Diálogo). A través de la historia de una niña de catorce años, atrapada en las garras del infierno de la anorexia, la autora conduce al lector a reflexionar sobre las carencias que llevan al ser humano a enfermar de un modo tan terrible como el de la protagonista, y también de otras maneras que quedan esbozadas en esta novela.