Los Servicios de Urgencias atienden anualmente unas 100 incidencias con braseros o caldera

  • La Consejería de Sanidad aconseja revisar dispositivos de combustión como braseros, estufas o calderas y precaución en su uso para evitar accidentes potencialmente graves que puedan causar perjuicios de salud por el riesgo de intoxicación por monóxido de carbono.
Estufa de pellets
Estufa de pellets
EUROPA PRESS

Durante los últimos años, los servicios de urgencias de la Comunidad han atendido una media de cien casos anuales por esta circunstancia. Así, en 2015, un total de 122 personas fueron asistidas en urgencias hospitalarias a causa de los efectos del monóxido de carbono.

Los casos graves, que necesitaron ingreso en las UCI oscilaron entre cuatro y cinco.

En el año 2014 se comunicaron 68 casos de personas atendidas por efectos del monóxido de carbono, de las que seis fueron ingresadas, y en 2013 se registraron un total de 115 asistidos en urgencias, de los que 13 precisaron ingreso.

Tal como se pone en evidencia en el Programa de Tóxico-vigilancia desarrollado en España a instancia del Ministerio de Sanidad, el monóxido de carbono es el tóxico químico más frecuente en los casos atendidos en los Servicios de Urgencias en España.

Su inhalación constituye una de las principales causas de envenenamiento accidental en nuestra sociedad. Se estima que cada año, en el ámbito nacional, entre 5.000 y 10.000 personas padecen esta intoxicación, que anualmente causa una media de 125 muertes.

Su incidencia real no es fácil de precisar porque los signos y síntomas que presentan los intoxicados son inespecíficos, por lo que muchos casos pasan desapercibidos y sin diagnosticar.

El monóxido de carbono es un gas que se produce de forma espontánea e inevitable en todas las combustiones. Al carecer de características organolépticas (olor, color o propiedades irritativas), su presencia a cualquier concentración en el ambiente pasa totalmente desapercibida. Son fuentes de monóxido los quemadores defectuosos, estufas, calentadores, braseros, chimeneas y electrodomésticos con combustión, como los frigoríficos a butano, los tubos de escape de vehículos a motor o los grupos electrógenos.

Los síntomas más comunes de la intoxicación son dolor de cabeza, mareo, debilidad, náuseas, vómitos, dolor de pecho y confusión, y puede producir desmayo y hasta la muerte.

CONSEJO: VENTILAR BIEN LOS HABITÁCULOS

El director general de Salud Pública, Manuel Molina, aconseja extremar la vigilancia de los aparatos de calefacción del hogar, especialmente en los habitáculos donde se emplean calefactores anticuados y de modo especial mantener una correcta ventilación del lugar.

Las calderas comercializadas en la actualidad para el suministro de calefacción y agua caliente están sometidas a una normativa que incluye la necesidad de comprobar la emisión del monóxido cada dos años.

Aspectos para verificar son el correcto estado del quemador, la estanqueidad de la cámara de combustión y de las tuberías de salida o, en su caso, la presencia de rejillas de ventilación que comuniquen el lugar donde se encuentra la caldera con el exterior. Hay que respetar la indicación de los calefactores de tipo antorcha que sólo pueden emplearse en lugares abiertos y no usarlos nunca en recintos cerrados.

En cuanto a métodos tradicionales de calefacción, como estufas de leña o carbón, hay que garantizar el correcto estado del tiro y de salida al exterior de los gases de la combustión que impida su retorno. El empleo de braseros debe ser evitado en cualquier recinto cerrado dado que, por sus propias características, son dispositivos de combustión lenta, con abundante producción de monóxido y carecen de tubos de salida de gases.

El monóxido es peligroso porque se trata de un gas que sólo se puede detectar por medio de sensores, puesto que es incoloro, inodoro e insípido, y puede causar la muerte cuando se respira en niveles elevados sin que los afectados se den cuenta, al caer en un estado de sopor que no da sensación de ahogo ni de asfixia, de ahí que se le llame la 'muerte dulce'.

Por último, es necesario recordar que no se debe usar nunca una cocina u horno de gas para calentar una casa ni usar una parrilla de carbón o cocina de campamento portátil dentro de una casa.

No se debe nunca accionar un generador, una máquina de lavado a presión o un motor de gasolina dentro de un sótano, garaje u otra estructura cerrada ni dejar encendido el motor de un vehículo estacionado en un lugar cerrado o semicerrado, como un garaje.

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