Dos días antes de ceder el poder a Donald Trump, Barack Obama dio su última conferencia de prensa en la Casa Blanca y la centró en defender su propio legado, pero también en dar algunos consejos y advertencias al presidente electo.

Obama aseguró haber mantenido varias "largas" conversaciones sobre la transición de poder, y al que aconsejó que se piense las cosas dos veces antes de tomar medidas que pueden tener consecuencias "explosivas".

El presidente saliente de Estados Unidos aseguró que quiere distanciarse de la política durante un tiempo, pero que alzará la voz si se amenazan derechos y libertades. "Hay una diferencia entre el funcionamiento normal de la política y los casos en los que considere que los valores principales del país pueden estar en juego".

En concreto, Obama se sentiría apelado a protestar si observa "discriminación sistemática", "obstáculos" para que las personas puedan votar o "esfuerzos institucionales para silenciar la disidencia o a la prensa".

Y en el mismo sentido, prometió que no se quedará callado si ve esfuerzos por parte del Gobierno de Trump para deportar a los jóvenes indocumentados que llegaron al país de niños y son conocidos como "dreamers" ("soñadores"), a los que él ha protegido de la deportación mediante una orden ejecutiva.

"La idea de que castiguemos a esos chicos arbitrariamente o debido a la política, cuando no han hecho nada malo, creo que es algo que me llevaría a protestar", afirmó Obama, quien según fuentes legislativas, ha pedido personalmente a Trump que proteja a los "soñadores".

Obama aprovechó también la conferencia para defender la importancia de garantizar la libertad de prensa, dado que el presidente electo ha insultado abiertamente a varios medios de comunicación, a los que considera "deshonestos" y a los que  ha amenazado con vetar el acceso a la sede de Gobierno.

"Teneros en este edificio ha hecho que funcione mejor, nos ha hecho trabajar más duro, ser honestos", ha dicho, al tiempo que ha admitido que no le han gustado "cada una de las historias que se han publicado", si bien ha asumido que los periodistas no pueden ser "aduladores". 

"Una prensa libre es esencial para la democracia", dijo Obama, que quiso dar ejemplo a su sucesor al dar preguntas durante la conferencia a periodistas muy diversos: un medio progresista, otro conservador, una latina, una afroamericana, una extranjera y un reportero especializado en derechos de los homosexuales.

Su legado, amenazado

Obama ha defendido un legado que su sucesor  ha anunciado que desmontará en los primeros meses de Gobierno.  A preguntas de los corresponsales en la Casa Blanca ha hecho un repaso de sus medidas más importantes, la mayoría de las cuales serán revertidas por el magnate neoyorquino, que ha anunciado órdenes ejecutivas derogatorias desde el primer día de mandato.

Así, ha defendido la conmutación de la pena a Chelsea Manning, la ex militar condenada a 35 años de cárcel por filtrar decenas de miles de documentos clasificados a Wikileaks. "Se ha hecho Justicia", ha considerado, recordando que ya ha cumplido siete años de una pena "muy desproporcionada". Además, ha descartado que este perdón pueda animar a otros a divulgar información secreta.

También se ha referido a otro de sus polémicos movimientos en la recta final de su Presidencia: la abstención estadounidense que permitió aprobar una resolución contra los asentamientos israelíes en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Obama ha explicado que el objetivo era "enviar una señal de alerta" porque "se estaba creando una realidad sobre el terreno que haría imposible la solución de los dos estados", que ha defendido como única opción para la paz entre israelíes y palestinos.

"No podemos forzar a las partes a llegar a la paz", ha afirmado, si bien ha señalado que la situación actual "es insostenible" porque supone una amenaza para el propio Estado de Israel, debido a la ola de violencia que se ha desatado.

Sobre Rusia -país al que las agencias de Inteligencia han acusado de interferir en las últimas elecciones presidenciales para favorecer la victoria de Trump-, Obama ha indicado que "va en el interés de Estados Unidos y del mundo tener una relación constructiva".

Sin embargo, se ha mostrado partidario de mantener las sanciones contra Rusia por la intervención en el conflicto armado de Ucrania y la anexión de la península de Crimea, porque "sigue violando las normas internacionales". "Tan pronto como dejen de hacerlo, serán eliminadas", ha sostenido.

A este respecto, también ha argumentado que Estados Unidos debe posicionarse a favor de "los principios básicos" porque, "si un país como Estados Unidos, la mayor democracia del mundo, no está dispuesto a defender estos valores, ciertamente Rusia o China no lo harán".  

En cuanto a Cuba, con quien su Gobierno inició un diálogo el 17 de diciembre de 2014 para normalizar las relaciones bilaterales después de más de medio siglo, ha abogado por mantener este rumbo, a pesar de las "diferencias" que separan a ambos países, entre las que ha mencionado "la represión" de los Derechos Humanos.

El 44º presidente de Estados Unidos ha anticipado además a qué dedicará su tiempo una vez deje el cargo que ha ocupado desde 2009, cuando se convirtió en el primer mandatario negro en la historia del país norteamericano. Obama ha confesado que quiere dedicarse a escribir y a disfrutar de su familia, especialmente de sus hijas.