El Ministerio Fiscal sostiene que los acusados, el 9 de octubre de 2013 en Gijón, vieron sobre las 12.00 en la calle Orán a la mujer, nacida el 27 de marzo de 1941, que transitaba sola. Uno de ellos se acercó a la víctima preguntándole por una calle, a la vez que le enseñaba un taco de cupones de la ONCE y le hacía el comentario de que estaban premiados con 40 millones de pesetas y tenía que ir a cobrarlos, para lo que le pedía que le acompañara.

Mientras realizaba esas indicaciones, apareció en escena la acusada, a quien el hombre, delante de la anciana, le preguntó por la misma calle y, mostrándole los cupones, le invitó también a que le acompañara a cobrarlos.

El acusado simuló además tener sus capacidades intelectuales limitadas, diciéndole a la anciana que no sabía escribir y que temía que le engañaran cuando fuera a cobrarlos, por lo que precisaba su apoyo. Añadió que ambas mujeres, la señora y la acusada, tenían que mostrarle joyas o dinero para que se fiara de ellas.

Ante ese ofrecimiento, la acusada convenció a la víctima para darle entre ambas joyas y dinero y quedarse con los cupones, aceptando está última, tras lo que se subieron los tres a un coche que conducía la mujer, quien tras dar unas vueltas, se paró y se introdujo en un bar, del que salió al poco, diciendo para reforzar la confianza de la anciana que había ido a comprobar la lista de cupones premiados de la ONCE.

A continuación, fueron a una oficina bancaria de la calle Munilla, en donde de nuevo se introdujo la acusada, simulando haber extraído 12.000 euros. A su llegada al vehículo mostró de manera rápida un paquete en el que parecía que había los fardos de billetes que acababa de retirar, así como una bolsa con joyas, que metió en la guantera del coche.

Ante ello, la señora fue a su domicilio y cogió un reloj de oro, dos pulseras de oro, dos sortijas de oro, dos juegos de pendientes y un reloj, los metió en una bolsa y, tras llegar al coche de la acusada, los metió en la guantera, tras mostrárselos. A continuación fue a su banco, de donde sacó 12.000 euros, mientras los acusados la esperaban en el vehículo.

Una vez llegó al coche, enseñó el dinero a los acusados y lo ocultó en la guantera, dirigiéndose a cobrar los cupones. No obstante, en el trayecto el acusado dijo que tenía hambre, convenciendo ambos acusados a la mujer para que bajara y le comprara un bocadillo en un bar. La víctima accedió, momento en que aprovecharon los acusados para escapar con el dinero y las joyas.

La Fiscalía considera que los hechos son constitutivos de un delito de estafa y solicita que se condene a cada uno de los acusados a dos años y dos meses de prisión. Además, el Ministerio Fiscal solicita que ambos acusados indemnicen de forma conjunta y solidaria a la víctima con 12.000 euros por el dinero y con la cantidad que se determine, según tasación pericial, por las joyas sustraídas.

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