A preguntas de los periodistas tras el pleno extraordinario de pasado domingo sobre el IBI, el regidor ha subrayado que el equipo de gobierno no tiene intención de subir impuestos y que en este caso se atiende a las directrices del Gobierno central, que plantea que la ciudad se ajuste a lo recogido en el plan de estabilidad financiera.

Ha subrayado que existe una deuda municipal "atrasada que hay que solventar" y que desde el equipo de gobierno se está asumiendo y se "está reduciendo".

Censura en este sentido que los distintos grupos hagan críticas pero "no sean capaces de poner ideas encima de la mesa para solventar la difícil situación económica encontrada" y les ha llamado a la responsabilidad, después de que el equipo de gobierno haya ido atendiendo sus peticiones llegando hasta el pleno del pasado domingo.

"Pido a los grupos sentarse en una mesa para plantear cómo somos capaces de aumentar los ingresos, reducir los gastos y a partir de ahí plantear un nuevo presupuesto que es básico para el futuro de Granada".

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