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Rueda de prensa del FMI para presentar su informe de perspectivas mundiales. FMI

Como si fuera el hombre al otro lado del gatillo, Donald Trump tiene en su mano el destino de la economía mundial. Así se trasluce del último Informe de Perspectivas Económicas del Fondo Monetario Internacional (FMI), presentado este lunes en Washington, que pone en manos del presidente electo estadounidense el destino de la economía global.

"Existe una amplia dispersión de desenlaces dada la incertidumbre que rodea a la orientación de sus políticas y sus ramificaciones internacionales", explica el informe del organismo dirigido por la francesa Christine Lagarde. Lo que Trump decida, por lo tanto, no impactará solo en su país. Como locomotora económica mundial, lo que suceda en Estados Unidos tendrá, dice el FMI, "un efecto de contagio a escala internacional".

El organismo esperará a primavera para observar el efecto del trumpismo y realizar un análisis más riguroso. Pero ya insinúa los efectos que tendría el  esperado "estímulo fiscal a corto plazo" de su administración —más gasto en infraestructuras, industria y defensa— así como una "normalización menos gradual de su política monetaria"; es decir, una subida más acelerada de tipos, comparada con la moderación actual de la Reserva Federal.

"Las guerras comerciales pueden ser destructivas"

Ambas políticas combinadas "acelerarían con fuerza la actividad mundial" pero el FMI alerta de que conllevarían riesgos como "un posible vuelco hacia plataformas de políticas aislacionistas y proteccionistas", a un "deterioro de las condiciones financieras mundiales" —lo que según el organismo afectaría a los balance de algunos países de la eurozona— y finalmente a tensiones geopolíticas por las "acciones de represalia" a este proteccionismo.

El aumento de las restricciones al comercio y a la migración dañaría la productividad, y golpearía el ánimo de los mercadosLa principal víctima es la globalización. "Los sucesos políticos recientes ponen de relieve la erosión del consenso sobre los beneficios de la integración económica transfonteriza", dice el Fondo en velada referencia al Trumpismo y al Brexit. Su director de investigación, Maurice Obstfeld, va más allá y ha alertado en rueda de prensa de esta creciente "antipatía" contra el comercio.

"Las guerras comerciales pueden ser destructivas. Al final, las naciones acabarán entendiendo que las políticas proteccionista no caminan en su interés propio, sobre todo cuando pueden ser contraatacadas", explica Obstfeld.  La institución avisa que el aumento de las restricciones al comercio y a la migración "dañaría la productividad y golpearía inmediatamente el ánimo de los mercados".

Matiza sin embargo alguna luz en su predicción brumosa. Los estímulos en Estados Unidos podrían tener "efecto benéfico" en sus socios comerciales, dice el FMI, "a menos que este contagio positivo se vieran atenuado por el proteccionismo". Algo que aún desconocen por la incertidumbre que rodea a las futuras acciones de Trump, más allá de sus anuncios a golpe de Twitter. "Sabemos la direccion de sus politicas, pero no los detalles de las mismas", apunta Obstfeld.

Ayudar a los perjudicados y distribuir los beneficios

En todo caso el organismo monetario prevé que a la atonalidad de 2016 —el año en el que menos creció la economía mundial (3,1%) de los últimos seis ejercicios— le sucederán otros dos de "repunte" económico, hasta el 3,4% y 3,6% en 2017 y 2018, respectivamente. Y todo esto, en un contexto de "optimismo" de los mercados financieros tras el cambio de rumbo en el segundo semestre del año pasado.

Previsiones del FMI

"El panorama mundial empezó a virar en el segundo semestre del año pasado", dice Obstfeld, que apunta a que gran parte del avance previsto vendrá de las mejores expectativas de emergentes como China y de países avanzados como Estados Unidos o la Eurozona. El responsable de estudios del FMI pide aprovechar este contexto para reducir la desigualdad y anima directamente a Estados Unidos y Alemania a poner en marcha la maquinaria.

"La deslocalización producida por la globalización y el cambio tecnológico son retos que se intensificarán, que han ampliado la desigualdad y, en algunos paises estancaron los salarios", lamenta el director de investigación del FMI. Su organismo receta contra este problema "un respaldo fiscal para la población vulnerable", fortalecer la protección —"especialmente para los refugiados"—, reformas tributarias equitativas, invertir en formación y en I+D y ayudar a los "perjudicados por la apertura del comercio"; es decir, a las víctimas de la globalización.

Eleva sus previsiones para España, pero es menos optimista que el Gobierno

La mejora económica mundial en el último semestre apuntada por el FMI ha calado especialmente en España. Por eso el Fondo —en línea con las cifras adelantadas en diciembre por su misión técnica en nuestro país—  revisa al alza las proyecciones de crecimiento español, tanto en 2017 como en 2018. Calcula que la actividad crezca un 2,3% y un 2,1% respectivamente en ambos años. Una y dos décimas más de lo que estimaba en su informe de octubre.

"España ha tenido un desempeño mejor de lo esperado durante la última parte de 2016", apunta el organismo monetario. Sus cálculos se alinean con las estimaciones de Bruselas y de la OCDE. Y como los anteriores, es menos optimista con el crecimiento español que el Gobierno de Rajoy, que calcula avances del 2,5% este año y del 2,4% en el próximo ejercicio.

Previsiones Crecimiento del PIB
2016 2017 2018
Gobierno 3,2% 2,5% 2,4%
OCDE 3,2% 2,3% 2,2%
Comisión Europea 3,2% 2,3% 2,1%
FMI 3,2% 2,3% 2,1%

Fuente: Elaboración propia

Uno de los problemas que se le plantean a España viene de América Latina. Dos países como Argentina y Brasil, según el FMI, han "defraudado las expectativas en el segundo semestre de 2016", así que se prevé una menor expectativas de recuperación a corto plazo en ambos países. Las cuentas de empresas españolas con gran presencia en Brasil —como Telefónica, Santander o Mapfre— podrían resentirse.