Las asociaciones de mujeres pro aborto y homosexuales de Polonia cruzan los dedos para que pierda Kaczynski

  • Un país católico donde el aborto no esta permitido ni el uso de anticonceptivos.
  • Huyen del régimen dictador de un político que sigue los pasos de su hermano gemelo.
  • Esperan que triunfe la oposición que no les apoya peor si les respeta.
Los gemelos Kaczynski.
Los gemelos Kaczynski.
AGENCIAS
Las asociaciones de mujeres pro aborto y los colectivos homosexuales de Polonia tienen razones para desear la derrota electoral del primer ministro Jaroswlav Kaczynski, aunque el silencio de la oposición a sus demandas no les augura la panacea.
Cruzo los dedos para que pierda Kaczynski y con él todas sus fobias 

"Cruzo los dedos para que pierda Kaczynski y con él todas sus fobias", declaró Krystina Nowak, de la Federación polaca para la Mujer y Planificación Familiar, el grupo que llevó y ganó en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos el famoso caso Alicja Tysiac.

Un aborto permitido por dinero

"El caso Tysiac (a quien se le impidió interrumpir su embarazo para evitar la ceguera) nos costó cinco años de lucha", recordó Nowak y aseguró que la experiencia de Alijcia no es única.

Según datos oficiales, en Polonia se practicaron el pasado año 200 abortos por alguno de los tres supuestos previstos en la ley: malformación del feto, violación y grave riesgo para la madre.

No hace falta viajar al extranjero, sólo hay que tener dinero

La Federación maneja otra realidad, pues calcula que en este país se practican de forma clandestina hasta 180.000 abortos al año.

"No hace falta viajar al extranjero, sólo hay que tener dinero y ahí es donde radica la hipocresía y la tragedia", explicó Nowak, que se buscó en la sección ginecología de los anuncios clasificados de un periódico para demostrar lo dicho desplegando una larga relación de centros que anuncian junto un teléfono móvil "hacemos todo".

Pesquisas realizadas por miembros de la Federación revelaron que una gran parte de esos centros pertenecen a médicos que se niegan a practicar un aborto cuando hacen turnos en hospitales públicos.

"Hemos ido por la mañana al hospital a preguntar y la respuesta del médico fue una negativa rotunda. Por la tarde, el mismo doctor dijo que era posible por 2.500 zlotys (675 euros)", afirmó Nowak.

Para las mujeres sin recursos -abortar cuesta entre 100 y 1.500 euros- y vivan en los pueblos, la opción es abortar sin garantías.

Polinia es un país católico

"El aborto es un tema tabú en Polonia, donde el 98 por ciento de la población es católica. La influencia de la Iglesia en la gente es brutal y los partidos políticos lo saben, especialmente el PiS de Kaczynski, que tiene en Radio María su principal aliado", subrayó.

Eso hizo que todas los llamamientos de la Federación en favor de una modificación de la ley y el reconocimiento del derecho a una salud sexual y reproductiva cayeran en saco roto: "Hablar de condón no está bien aunque prevenga el sida y nadie desde el gobierno explica que las pastillas anticonceptivas no provocan cáncer".

El partido de la oposición y favorito de los comicios, según las encuestas, Plataforma Cívica (PO), no fue más receptivo, pero "preferimos el talante de PO a la actitud de Kaczynski", dijo Nowak.

Los homosexuales siguen huyendo en el país

Tomasz Szypula, secretario general de la "Campaña contra la homofobia", la más importante de Polonia, se manifestó en términos similares: "PO nunca echo leña al fuego abierto contra nosotros por Kaczynski y aunque lo más probable es que no hagan nada, con sólo mantenerse al margen propiciarán un clima de tolerancia".

Jarolwslav Kazcynski, cuya prolongada soltería da que hablar a muchos polacos, no imitó desde su puesto de primer ministro las proclamas homofóbicas de su hermano gemelo, Lech Kaczynski, cuando éste, actual presidente de Polonia, era alcalde de Varsovia y con el lema "tolerancia cero" llegó a prohibir el Día del Orgullo Gay.

Una vez más, la mano que se esconde tras la rectitud y moralidad impuesta por los políticos es la Iglesia Católica que, a juicio de Szypula, se sigue cobrando el precio del apoyo que prestó durante la dictadura comunista a quienes ahora están en el poder, todos ellos vinculados al legendario sindicato Solidaridad.

Para Szypula, quien como Nowak considera que cualquier gobierno será mejor que Kaczynski, la lucha contra la discriminación del colectivo gay, que en Polonia no está aún muy organizado, continuará incluso si las urnas determinan cuatro años de oscurantismo social.

"No soñamos con tener una situación como la de España, pero sí pedimos que se nos reconozcan unos derechos mínimos ampliando la ley anti discriminación", afirmó Szypula, que citó como primer paso la apertura de un registro de parejas de hecho.

Eso y más tolerancia hacia quien es diferente: "Pedimos respeto, tener la posibilidad de expresar nuestras emociones y ejercer nuestros derechos. Queremos dejar de vivir como invisibles", resaltó.

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