La lucha por enjuiciar al Dáesh de Nadia Murad, ex víctima sexual en Irak, llega a Barcelona

  • La joven iraquí, de 23 años, ha recibido en Barcelona un premio por la Paz.
  • Fue secuestrada y violada durante tres meses por el Estado Islámico en 2014 y consiguió escapar.
  • El grupo terrorista la mantiene amenazada de muerte por querer llevarlos a juicio.
La joven, de 23 años y refugiada en Alemania, está amenazada de muerte por el Dáesh. Ha recibido un galardón por la Paz en la ciudad de Barcelona.
La joven, de 23 años y refugiada en Alemania, está amenazada de muerte por el Dáesh. Ha recibido un galardón por la Paz en la ciudad de Barcelona.
ANTONIO HERREROS

«Me he convertido en refugiada y no quería, pero huí de la muerte y de la violación para perseguir mi dignidad. En nuestro país (Irak) la hemos perdido». Este sobrecogedor testimonio lo ha dado este miércoles en Barcelona ante un auditorio conmovido la nueva premio por la Paz de la Asociación por las Naciones Unidas (Anue) con el apoyo de la Diputació de Barcelona, la joven Nadia Murad, una chica de la minoría religiosa kurda yazidí de 23 años que en 2014 vio como morían 18 miembros de su familia –entre ellos su propia madre y algunos de sus hermanos– a manos de tropas del Estado Islámico (EI).

Ella fue secuestrada junto a otras 6.000 personas y vendida como esclava sexual de los soldados del EI, que la torturaron y violaron sistemáticamente durante tres meses hasta que pudo escapar gracias a la ayuda de una familia musulmana de Mosul que le proporcionó un velo islámico y un pasaporte falso.

Ahora vive en Alemania como refugiada y lucha por la dignidad de los supervivientes del tráfico de personas, sobre todo mujeres y niños, y por la protección de las minorías como la suya, acusada de apóstata e infiel por el Dáesh.

Vive amenazada de muerte por la organización terrorista por haber emprendido acciones legales contra los comandantes del grupo armado que han promovido este mercado de esclavas sexuales en Siria e Irak. «Ninguno de ellos ha sido aún juzgado por ningún país», se lamenta la galardonada, que cuenta como letrada con la reputada abogada de derechos humanos Amal Clooney.

El Museu Marítim de Barcelona, donde era premiada, estaba este miércoles custodiado durante la presencia de Murad por un furgón de los Mossos d'Esquadra, muestra visible de que la amenaza que se cierne sobre ella no es algo lejano sino cercano y muy real.

Menuda, de ojos esquivos y desconfiados a la par que decididos, y con un gesto serio pero sobre todo herido, Murad recibió a manos de la Diputació de Barcelona 5.000 euros, que se unen a otros 150.000 que la institución donará a la causa de la joven iraquí. Los soldados de EI han violado y torturado a 14.000 yazidíes, relataba este miércoles Murad a la audiencia.

Un millar de ellos han podido pasar, como ella, de campos de refugiados a Europa, donde están intentando construir una nueva vida y están siendo tratados psicológicamente de los traumas de una guerra que sigue muy viva, recordó Murad en su discurso de agradecimiento.

Los yadizíes que fueron masacrados en pueblos como el suyo, Kocho, al norte del país, yacen en fosas comunes que «tampoco han sido documentadas», recordó con visible pesar.

Niñas esclavas sexuales a partir de los 8 años

Entre los yazidíes que quedaron vivos en su comunidad, pero no libres, unos 1.200 son niños de entre 4 y 10 años que siguen entrenamiento militar en Raka para ser milicianos en el futuro, relató esta víctima de la yihad sexual en su alocución. Y las mujeres jóvenes que corrieron su misma suerte (las mayores, como su madre, fueron directamente ejecutadas) pasaron a ser propiedad del EI, obligadas a convertirse a la religión musulmana y si contaban con más de ocho años de edad, consideradas lícitas para ser vendidas y violadas.

«Los soldados del EI cometen sus crímenes y los graban en vídeo con orgullo. Yo ya decidí mientras estaba cautiva que le diría al mundo que venden personas como animales», dijo. En un año de campaña ha visitado más de 20 países y se ha entrevistado con múltiples mandatarios.

En agosto de 2014, hace solo poco más de dos años, Nadia vivía en Kocho con su familia, en lo que calificaba este miércoles de una vida «feliz» antes de que en horas su existencia diera un giro de 180 grados que la ha llevado hasta España, país que calificaba de «tierra de civilización», y al que pidió «ayuda» en su calidad de actual presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU.

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