¡Ahora caigo!
Arturo Valls presenta el concurso '¡Ahora Caigo!', en Antena 3. ANTENA 3

Pocos días después de saltar a los medios de comunicación y de llenar las redes sociales de comentarios sobre los escasos conocimientos de dos concursantes sobre la Guerra Civil española, el concurso ¡Ahora caigo! de Antena 3 se ha visto de nuevo cuestionado.

La razón es el argumento utilizado por el programa para no darle el premio de 100.000 euros a un concursante al que todo el mundo daba por ganador.

Las suspicacias comenzaron entre los espectadores del concurso presentado por Arturo Valls cuando el concursante de la zona central, que se enfrenta uno a uno a sus oponentes, llegó a la fase final, en la que podía conseguir el bote.

En un momento dado, muchos usuarios de redes comenzaron a asegurar que la dificultad de las preguntas entre el concursante y su rival de la zona exterior eran muy desiguales, supuestamente más fáciles las del concursante que optaba al premio.

Sin embargo, una vez superada esa fase, el joven, llamado Jesús, llegaba al último acertijo: debía adivinar el nombre de una actriz de Hollywood cuyo nombre artístico provenía de su tendencia a tirarse pedos.

El concursante, casi en el límite de tiempo, dijo bien el apellido, Goldberg, y justo en el límite dijo el nombre completo, Whoopi Goldberg, aunque el apellido lo pronunció de forma enrevesada. Sin embargo, el propio Valls decía "sí", a la respuesta y el público rompía a aplaudir por la consecución del premio, que el concursante daba por ganado.

Tras unos segundos en los que Jesús dice "gracias, gracias, bote, bote", Valls dice que hay que comprobar si la respuesta ha entrado en tiempo. "Vamos a ver, porque si has ganado, has ganado por un pelo", dice el presentador, sin poner en duda la respuesta, pero sí el tiempo en el que se hizo.

Una vez visionado el vídeo, el presentador aclara: "Atención, qué fuerte, macho, porque está en tiempo, pero aunque antes has dicho bien el apellido, aquí hemos oído 'bolder', con lo cual la respuesta es incorrecta".

El público rompía en un sonoro "oh" y el concursante aceptaba resignado la decisión del programa. Algo que no hicieron las redes sociales, que comenzaron a llenarse de tuits dudando de la justicia de la decisión y de la intención del concurso de evitar dar el cuantioso premio.