Bolsillo
Un hombre muestra su bolsillo vacío. GTRES

El volantazo ha sido brusco e inesperado. No hace ni medio año que las instituciones mundiales lamentaban el frenazo en los precios, cuando no su caída continua. Draghi, cariacontecido, salía a las ruedas de prensa a lamentarse. "¡Necesitamos más inflación!", decía el jefe del Banco Central Europeo (BCE). El organismo marca como meta un 2% de inflación y apela a los estados a inyectar dinero en su economía y a los bancos, a prestar dinero.

Seis meses después, el escenario ha cambiado tanto que más que cambiar de año, parezca que hemos cambiado de ciclo. Si antes asustaba el fantasma de la deflación, ahora el 'coco' se llama reflación. Los precios suben de forma repentina tras una etapa de desinflación. Y lo está haciendo con cierto desequilibrio, con un énfasis que supera al crecimiento de la economía y a la actualización de las rentas de los ciudadanos.

Inflación Interanual Diciembre 2015 Diciembre 2016 Variación
España 0,0% 1,6% +1,6
Alemania 0,3% 1,7% +1,4
Reino Unido 0,1% 1,2% (*) +1,1
Estados Unidos 0,7% 1,7% (*) +1,0
Unión Europea 0,2% 1,1% +0,9
Francia 0,2% 0,6% +0,4

Fuente: INE y Elaboración Propia | (*) Datos de noviembre

"En Europa no estábamos preparados para una vuelta de precios tan rápida", explica a 20minutos Daniel Pingarrón, estratega de mercados de IG. "Al BCE le pilla haciendo una politica monetaria muy expansiva que puede tener que corregir porque las actuales rentabilidades negativas de la deuda y los tipos bajos [ahora del 0% en la eurozona] son incompatibles con esta subida acelerada de la inflación, que daña además a Gobiernos endeudados si los intereses permanecen bajos".

La historia es distinta en Estados Unidos. Allí, al contrario que en Europa, la Reserva Federal ha elevado un par de veces los tipos en el plazo de un año —en diciembre de 2015 y de 2016—, hasta dejarlos en el 0,75%. Así que los están mejor preparados para esta subida de los precios. Muchos expertos, de hecho, consideran este shock de reflación como el único camino para evitar que el enfriamiento de la demanda, los bajos tipos y los bajos precios redirijan la economía a una nueva recesión.

Trump es el factor más relevante de la reflaciónPero la pregunta básica es, ¿qué está produciendo esta reflación y por qué se prevé una intensificación en 2017? Los expertos ofrecen una respuesta que combina dos orígenes: una inflación importada por el aumento del precio de las materias primas; y una inflación impulsada por las políticas fiscales y monetarias para convulsionar una economía global que crece al 3,1% (el nivel más bajo en seis años) y en la que la demanda en los países avanzados sigue perezosa.

De la espiral inflacionista importada son responsables los países productores de petróleo, por provocar una subida en los precios de la energía y del transporte tras su acuerdo para cerrar el grifo. De la causada por la acción política, puede tener gran culpa Donald Trump y su apuesta de expansión de gasto público en defensa, industria e infraestructuras.

"Trump es el factor más relevante de la reflación", considera Tomás García-Purriños, analista de Morabanc. "En realidad la reflación está ocurriendo en allí; en Europa los repuntes de la inflación no son producto de la acción de los gobiernos".

Pero los efectos de la reflación en EE UU podrían contagiarse a otras economías. Especialmente si lo acompañan subidas de tipos. "Un alza de precios por encima de las expectativas precisará de incrementos de tipos de interés y esto endurecerá las condiciones crediticias", añade Purriños. La espiral se pondría en marcha: tipos más altos, más intereses bancarios, financiación más cara para las inversiones y repercusión del coste financiero en el precio de los productos. Además, subir tipos apreciaría el dólar, lo que encarecería el coste de comprar productos estadounidenses... ya de por sí más caros.

"Somos más vulnerables a esta subida de precios"

España no se libraría de la subida de precios. "La reflación podría afectar a España más que al resto, porque somos más vulnerables a esta subida repentina de precios", señala Daniel Pingarrón. "Estamos más endeudados, sobre todo en el sector privado. Y si vuelve la inflación y sube el euríbor, afectará a las familias españolas de una manera clara".

El efecto de Trump aún no se ha hecho sentir, pero sí el incremento de la inflación importada por la subida del petróleo. El IPC cerró 2016 en el 1,6%, con una subida de nueve décimas en apenas un mes. Los pensionistas y los trabajadores han perdido poder adquisitivo porque sus nóminas solo se revalorizaron el año paso un 0,25% y un 1,06%,  respectivamente. La inflación actual española país supera ya al del resto de grandes economías.

Evolución del IPC desde 2007 a 2016.

La pérdida en el poder de compra se repetirá en 2017 si la inflación se acentúa como esperan los analistas. Máxime después de que el Gobierno haya decretado que las pensiones volverán a subir un 0,25% (el mínimo legal) y que los empresarios se hayan negado a subir salarios más del 1,5%. Para el analista García-Purriños, la situación puede no ser tan grave como parece. "En 2017 se espera una inflación en Europa del 1,5%; aquí no hay reflación, solo un repunte de la inflación dentro de los límites del BCE, y por lo tanto, es positivo".

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